Otra vez, …. Y van tres….! Por Eduardo rosa

Terminó mi labor de Fiscal en aquella escuela de Belgrano, barrio tradicional y conspicuo del viejo Buenos Aires

¿De que extraña forma piensan mis buenos vecinos?

No lo comprendo….no lo comprendo…

Camino por las calles de Belgrano.    Los comercios tardíos ya están cerrando.

Los dependientes sacan los cajones de fruta de las veredas como si nada estuviese pasando…. Ajenos ellos, ajeno yo a lo que ellos piensan, sueñan, imaginan o aspiran.

Pregunto si voy bien en dirección a la calle Cabildo.

No me contestan, pero me dan un volante de una elaboradora de empanadas.

… No me escuchan…. Me estoy convirtiendo en invisible… desaparezco.

Eso lo explicaría todo…

Un derrota más…. Y no cualquier derrota. ¿Habremos salido cuartos por lo menos?

Alcanzo a comprende solo algunos votos.  Los de Binner, porque sacó la incomprobada patente de honrado, como si eso fuese un mérito; Rodriguez Saá, por su simpático ¿No mecreés?  ¡Vení a verlo!.

Pero Duhalde, que para el buen burgés que lo votó junto a la boleta del PRO era hasta hace horas una especie de demonio… ¡Quién los entiende!

Por suerte la inefable Lilita, que también sacó más votos que lo que yo esperaba, no nos ganó, al menos en mi escuela.

Camino por las calles de Belgrano en la noche del domingo.

Llego a Cabildo y tomo el colectivo para ir a la casa de una amiga en Vicente López donde me espera Marta, mi mujer para llevar mis despojos a casa.

Toco el timbre. Las caras que me reciben son asombrosas. Sonríen… Están felices…  Veo la TV: ¡CRISTINA 49%!  ¿Qué es esto?.

Pero hay algo distorsionado: Todos los candidatos están Felices y explican el porque de su triunfo.  “Llegamos donde queríamos estar”; “Hemos hecho una excelente elección”; “No hemos perdido votos con respecto a elecciones anteriores (¿En las que ganó Ortiz-Castillo?).

Estoy desvariando; mi imaginación tapa la realidad creyendo ver lo que no es.  Pero no soy Ray Bradbury y no alcanzo a crear una ficción perfecta.  Simplemente imagino un 25% de lo que este televisor dice.  El resto es la dura realidad.

Sin duda sufro de alucinaciones; algo droga el microclima de esa casa de Vicente López.  La verdad debe estar en la calle…. Afuera….

Esto que hay en esta casa es una distorsión entre el mundo real y el virtual.

Es una trampa entre el tiempo y el espacio.

¡NO DEBO SALIR NUNCA MÁS DE ESTA CASA DE VICENTELOPEZ!

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