EL PERONISMO EN SU PRIMER Y SEGUNDO GOBIERNO. Por Roberto L. Iñigo Carrera

gentileza: www.peronvencealtiempo.com.ar

Tras las jornadas de Octubre de 1945, en 1946, mediante la herramienta electoral del Partido Laborista; el Movimiento lleva al gobierno al General Perón, como Presidente de la República. No debe confundirse “gobierno” con “poder”. Según el concepto del General Perón; “poder” para el peronismo es la capacidad lograr los objetivos, conservarlos y acrecentarlos. El “gobierno” es un objetivo fundamental y valioso, pero en muchos casos sirve para formalizar logros, administrarlos y encuadrarlos dentro de la ley. Pero generalmente no alcanza para conseguirlos, conservarlos o acrecentarlos. El “gobierno” se logra mediante las elecciones y se ejerce mediante la ley. El “poder” se construye y se ejerce mediante la “conducción”. Con el “gobierno” se administra; lo que no es poca cosa. Con el “poder” se transforma la realidad, para realizar una Patria Justa, Libre y Soberana. Se puede obtener el “gobierno”, pero si no se tiene ni noción del “poder” y su construcción, no sirve para nada. Si se obtiene el “gobierno”, y se tienen construidos espacios de poder; las cosas van mejor. También es posible construir el “poder” exclusivamente a partir de gobierno; camino difícil pero posible. Puede ocurrir que lleguemos al “gobierno” con un poder y construido, pero gobernemos mal, entonces perderemos el gobierno en las elecciones. También existe la posibilidad de que gobernemos bien y nuestra construcción de poder avance. Entonces corremos el riesgo de que “las bestias impongan su derecho, que es la fuerza”: Pero si nuestro poder estuvo bien construido, y tenemos buena conducción, podemos “resistir” la fuerza bruta con la Política y recuperar el “gobierno”. El Partido es la herramienta indispensable para gobernar. Y es muy importante, pero esparte orgánica del Movimiento, que sirve para construir el “poder”, mediante el cual se lograrán las Tres Banderas.

De 1946 a 1955; el peronismo llegado al gobierno con una importante cuota de poder, lograda desde 1943, siguió construyendo su “poder”, gobernó ; logrando en cada prueba electoral mayor adhesión y significó una total transformación Social, Económica y Política.

En lo Social fueron política des estado la promoción y fortalecimiento de los sectores castigados por capitalismo explotador o su deformación marxista, el colectivismo insectificador. Los trabajadores, las mujeres, los niños y los ancianos fueron recuperando o conquistando dignidad. Escuelas llenas, fábricas llenas y cárceles con pocos presos. La salud pública es concebida como una razón de estado, con los resultados que todos conocemos Tales son las realidades que las frías estadísticas demuestran; y se atesoran en la memoria popular. Economía dirigida y regulada; y fundamentalmente planificada. Los precios agropecuarios de exportación son regulados, y no abandonados a la “dictadura del Mercado”, se alienta el desarrollo industrial a partir de la riqueza agrícola ganadera. Un pueblo sano, educado y feliz es buen consumidor de electrodomésticos, rodados y vestimenta, producidos por el mismo, se capacita en las instituciones educativas y envía a sus hijos a cursar estudios Universitarios de excelencia. Las fuerzas armadas participan de estas actividades. Curiosamente la Fábrica Militar de Aviones produce tanto aviones militares, como camionetas utilitarias, los “rastrojeros” Justicialistas y tractores para el agro. La fábrica Militar, la legendaria Fabricaciones Militares, en realidad produce más heladeras y radios que tanques o cañones. Estas actividades son retomadas por empresas privadas con un régimen más o menos mixto. Recordemos que en nuestro distrito hubo una planta de esta índole, que los veteranos evocan. Estos logros, estas conquistas, son relativizadas desde ciertas cátedras y publicaciones; son llamadas “Estado Benefactor” y “Suplantación de importaciones”. Para la memoria popular esto se llama Justicialismo e Industria Nacional. Lo curioso es que cuando estos “inteligentuales” analizan medidas análogas de otros gobiernos del mundo son mucho más benignos y usan términos como “Profunda bisagra social”o”inteligente interpretación de la coyuntura “exterior”.Esta diferencia de interpretación se debe, estamos seguros, a que estas transformaciones son producto del Peronismo, y este es “el hecho maldito” para las centrales de poder de donde provienen sus becas y antecedentes académicos.

En cuanto a la Soberanía Política, nunca como entonces está tan basada en la voluntad popular. Es a través de organizaciones del Movimiento Peronista qué el pueblo participa del Estado y la política más allá de las periódicas intervenciones electorales. Las que por otra parte son impecables y cristalinas, además de necesarias. Las organizaciones sindicales, nucleadas en una central única, no están dirigidas por el Estado, como ocurre en los totalitarismos. Tampoco permanecen como “pacientes” de un estado gendarme de un sector social determinado. Participan del Estado Justicialista. Así lo demuestran las frecuentes “Comisiones Paritarias”; cuyas disposiciones solo pueden ser reformadas por otra paritaria.

Junto a la participación popular a través del Movimiento; la Constitución de 1949 es el otro eje de la Soberanía Política. Esta notable Constitución ha sido calumniada en los claustros catedráticos. Según estos señores es solo un ardid para la reelección indefinida, una mera reforma de palabras pomposas para que Perón permanezca en el gobierno.

Ocurre que junto a la reelección, desde el Preámbulo encontramos incorporadas las verdades de la Doctrina Nacional, como preceptos constitucionales. Por eso es que ahora tampoco se estudia en las Universidades. Se dice que no es una reforma de la “sacrosanta” Constitución de 1853. Se trataría de “otra” constitución. Si bien es cierto que se puede decir que de “otra” constitución; es producto de una convención convocada por un gobierno constitucional, elegido por la mayoría, cuyos convencionales fueron elegidos y actuaron de acuerdo a las disposiciones de la constitución vigente en ese momento. Derogada en forma anticonstitucional por un gobierno tiránico surgido por la fuerza, tras el golpe de 1955, ha sido “olvidada” por la última Convención Constituyente. (Acá vemos un ejemplo de que una cosa es tener el “gobierno” y otra el “poder”.)

Con respecto a los preceptos y prácticas de gobierno del Peronismo de 1946 a 1955, volvemos a encontrar un profundo rasgo de originalidad, al igual qué en sus aspectos doctrinarios. Lo que no impide señalar algunos antecedentes y similitudes. Los Planes Quinquenales del Peronismo, se parecen más al Trienio del New Deal, o Nuevo Trato con el que los demócratas estadounidenses revirtieron la crisis de los años veinte, que a los Quinquenios del Unión Soviética o la Economía Erzast de los “nazis” alemanes. Parece que todos habían leído al economista inglés Jonh Maynard Keynes, que recomienda una planificación general desde el Estado para resolver las encrucijadas y contradicciones del “mercado”. En el caso del Peronismo la planificación económica se hace desde un estado no totalitario y con el objeto no de restaurar o emparchar los defectos del liberalismo de mercado, por el contrario; se trata de construir una economía al servicio de la sociedad.

*La Resistencia Peronista

En 1955, el Peronismo pierde el gobierno a manos de un movimiento de fuerza. Los motivos han sido analizados desde distintos puntos de vista, pero es evidente que una razón fundamental es la decisión de Perón de no contestar a la fuerza con la fuerza, temiendo una guerra civil. Por supuesto que los insurrectos han elegido un momento crítico. La Iglesia Católica está enfrentada con el Peronismo, en un conflicto extraño, pues el Peronismo se nutre de las Doctrinas Sociales de la Iglesia, y la religiosidad de la mayoría de los peronistas es evidente y profunda. Tal vez por eso se resienten contra sectores de la cúpula eclesiástica que acusan a Perón de pervertir a la juventud y de querer establecer en los altares una herejía populista y neopagana. Todos estos embustes encubren un hecho más auténtico y grave. El Cardenal Speellman, cabeza de la Iglesia Católica estadounidense ha logrado el lanzamiento de la Democracia Cristiana. Partidos de esta denominación son creados en Europa y América, salvo en Estados Unidos por supuesto. Curiosamente en todas partes estos partidos son de clara orientación centro derechista, pero en la Argentina la democracia cristiana es de centro izquierda. Aquí no esta creada para enfrentar al comunismo; el objetivo en nuestro país es debilitar al Peronismo. Las masas trabajadoras de Europa no son totalmente católicas; en la Argentina si, La oferta para los humildes argentinos es salvaguardar la pureza de la fe, conservando aparentemente las conquistas sociales y económicas. Los cuadros juveniles del laicado tienen una misión fundamental: La Juventud de la Acción Católica y la Juventud Estudiantil Católica y parte del Humanismo Universitario. Recordemos que muchos de estos cuadros terminaron en década de los setenta “entrando” al peronismo, pero una buena parte de ellos nunca lo sintió ni lo comprendió, enfrentándose al Conductor y su Doctrina.

Algo análogo ocurrió en las fuerzas Armadas. El motivo de la discordia fueron los tratados petroleros firmados con una empresa estadounidense, donde esta empresa ganaba dinero, pero se aseguraba el autoabastecimiento de hidrocarburos y todas las actividades delas la concesión quedaban reguladas por Y.P.F. Hábilmente los operadores golpistas sumaron la defensa de la Soberanía a la defensa de la Fe. Fue digno de verse en una procesión de Corpus Cristi a insignes anticlericales y ateos furiosos, con cara de beatos y portando cirios…Por otra parte si el contrato con la California Oil hubiera sido tan beneficioso para los “yankees”, como se explica el apoyo del grupo Rockefeller al golpe? La vuelta de tuerca vendría meses después del cuartelazo. La argentina entraría sumisa en el Fondo Monetario Internacional. De la mano del Dr. Prebisch la economía seria monetarista, lo que en buen criollo significa regulada por la Reserva Federal del Tesoro estadounidense. Y de paso ingresamos al Pacto de Defensa del Atlántico Sur; colocando a nuestras Fuerzas Armadas bajo la coordinación y supervisión del ejército estadounidense.

Queda entonces instalado un gobierno tiránico, impuesto a fuerza de bombardeos y fusilamientos y apoyado por ciertos partidos políticos que se titulan democráticos, qué como medidas de fonda apunta a destruir la legislación justicialista, reducir a los sindicatos a “pacientes” del gobierno, desmontando su rol de “actuantes” en el estado, y sobre todo redistribuir el producto interno en beneficio de la minoría. Y todo esto en el marco de la persecución política al peronismo y la represión cultural a los valores de la Patria.

Pero desde el exilio, Perón conduce; y en medio de la represión, el pueblo resiste. El Peronismo ha perdido el gobierno, pero reconstruye el poder, la voluntad de resistir. La situación parece desesperada y la derrota completa. Pero a pesar de la lejanía geográfica del Conductor y la dureza y crueldad de los tiranos “gorilas”, son las características de movimiento las que sirven de base a la Resistencia y la sostienen y nutren. Los sindicatos, columna vertebral del movimiento, sirven de línea principal, los grupos juveniles, basados en una cercana infancia feliz y en la memoria de los mayores, son la línea dinámica, y el papel femenino es fundamental. No hay cargos ni prebendas a la vista, solo el amor por Perón y su Doctrina y el peligro de la represión. Pero todos se disputan el honor de la “pintada” clandestina, del acto relámpago, de la huelga activa y de las cada vez más frecuentes movilizaciones masivas. Todo en un marco de coordinación y conducción del General Perón

La Resistencia Peronista transita los siguientes períodos: Septiembre 1955 a Mayo de 1958. Se resiste a las tiranías militares de Lonardi y Aramburu. Etapa en principio espontánea, pero da lugar a la aparición de “Comandos de Resistencia”, no muy ligados entre si, pero numerosos y activos. Se va recuperando el espacio gremial y sindical, ocupado militarmente tras el golpe a socialistas, comunistas e “independientes”. Aparecen las “62” Organizaciones Gremiales Peronistas.

A la vez grupos de militares peronistas y “nacionales”; junto a militantes civiles de la Resistencia., intentan una restauración del orden democrático y constitucional en 1956. Son ferozmente reprimidos, y muchos de ellos fusilados. Pero es en 1957 cuando se logra una gran victoria. Convocada por la tiranía militar una Convención Constituyente para anular en forma ilegítima la Constitución de 1949, Perón ordena votar en blanco. Y los votos de esta característica superan a los Radicales del Pueblo y a los Radicales Intránsigentes, a pesar de que el gorilaje de centro derecha apoyó a los primeros y algunos sectores nacionales a los segundos. Todo esto significa que el peronismo sigue expresando legítimamente a las mayorías nacionales, y que ha obligado al radicalismo a dividirse y buscar alianzas.

La tiranía militar otorga elecciones a fines de 1957, con la prohibición de que participe el peronismo. El general Perón “aconseja” en este caso votar a Frondizi; candidato de los radicales intransigentes. Este gana, por el evidente apoyo electoral del peronismo, se cierra una etapa de la resistencia y se abre otra.

De 1958 a 1966, el peronismo sigue siendo la cuestión fundamental. Es una etapa de proscripción política para el peronismo, pero el movimiento es la clave de la situación. Las Fuerzas Armadas son, lamentablemente, el control que la oligarquía local y los intereses foráneos utilizan para impedir elecciones sin limitaciones, pues saben en ese terreno tienen perdida la batalla. Tal es la situación de los presidentes Frondizi e Illía; elegidos con proscripción del peronismo y expulsados por golpes militares cuando no pueden garantizar la situación frente e un peronismo que cuando lo dejan votar en elecciones provinciales, gana y hay que anular las elecciones y cuando no lo dejan votar en las nacionales; llena las urnas de votos en blanco, más numerosos que los votos positivos. Los sindicatos han reconstruido la central única y actúan eficazmente. Los núcleos y agrupaciones, sobretodo los de índole juvenil se multiplican. Por fin, en 1966, las Fuerzas Armadas vuelven a ocupar el gobierno. En casi diez años no han logrado un equilibrio institucional en base a los partidos políticos, con la exclusión del peronismo. Perón ha ganado otra batalla. Sin el peronismo no hay salida política. Comienza otra etapa.

Al comenzar esta nueva “campaña”, las cosas parecen no ser tan malas para el gobierno militar. Este es la expresión de un sector nacionalista católico. Piensan quedarse mucho tiempo y dan algunas señales de respetar formalmente ciertas conquistas sociales. Pero su equipo económico es totalmente liberal y monetarista y su nacionalismo no es de mayorías, es un nacionalismo de minorías, por lo tanto falso. Pronto algunos sectores sindicales que habían iniciado un diálogo, se alejan; desengañados o por imperio de las circunstancias. Mayor éxito tiene el tirano Onganía con algunos sectores juveniles de clase alta vinculados a la jerarquía eclesiástica, que comienzan a actuar en las capas medias, usando un fingido pero convincente lenguaje peronista. Estos grupos están vinculados al régimen de Onganía. Pero el peronismo sigue siendo el adversario escurridizo e invencible. Ante el estallido social, producto de la economía liberal, los desaciertos sociales y la ceguera política, el “onganiato” es suplantado por otra facción militar, tan gorila como la anterior, pero que intenta una salida política. El General Lanusse, nueva figurita presidencial promete elecciones sin proscripciones. Piensa, o alguien lo convence de ello, que Perón dará un paso al costado, dejándole el poder. Como diría muchas veces el General Perón: “Muchos quieren comer guiso de liebre, pero exigen que la liebre la pongamos nosotros…”

La última etapa de la Resistencia Peronista, comienza a fines de los años sesenta y se define claramente al comenzar 1971.

Culminará el 17 de noviembre de 1972. Se realizó bajo la consigna de “Luche y Vuelve”. El General Juan Domingo Perón vuelve a la Patria. Vuelve a prestarle su último servicio: luchar por la Unidad Nacional, para comenzar a construir la Unidad Continental. Es la culminación de la Resistencia, donde se demuestra que no hay salida posible sin el Peronismo.

Comienza el Tercer Gobierno Peronista. El General comienza la fundamental tarea de transformar las características “resistentes” del Movimiento en espacios de “gobernabilidad”; y establece el objetivo de construir un poder político con la base de un “Proyecto Nacional”. Este extraordinario documento, verdadera herramienta política, configura una Reactualización Doctrinaria, desarrollada en base a la Doctrina.. Por otra parte, el General Perón encara la delicada tarea de reorganizar las filas del Movimiento. Es en este proceso cuando la lealtad a Perón y su Doctrina se paga con la vida. El enemigo no está derrotado, y actúa dentro y fuera del Movimiento.

Es en estos momentos decisivos, que el 1° de julio de 1974, El Gran Conductor deja este mundo, pero su Pueblo sabe donde encontrarlo, está en su Doctrina, en su larga reflexión sobre el Poder y la Ética, en su fecunda acción para conseguir que nuestra Patria sea una Comunidad Organizada.

Nos permitiremos una reflexión más, a manera de conclusión. El denominado proceso de Globalización y la existencia de un solo bloque internacional marcaría, para algunos, el fin de la Tercera Posición.

Este es un error muy extendido, casi una “sonsera”. Y cuando hay un sonso, hay un vivo.. La “Tercera posición” no es una táctica pendular, asumida por un débil frente a dos poderosos supuestamente enfrentados. La “Tercera Posición” es un proyecto propio, para el Ser Humano, basado en valores humanos amplios e integradores. Desaparecida o debilitada la propuesta “socialista”, no debemos arrojarnos en las garras del capitalismo salvaje. Por otra parte, lo que nos da identidad es nuestro Humanismo, lo que nos hace totalmente diferentes al capitalismo y al socialismo, que son materialistas.

Por otra parte, los poderes mundiales siguen proponiendo a los pueblos dos falsas opciones: la centro izquierda o la centro derecha, variedades todas del mismo “palo”. Frente al Nuevo Orden Mundial, materialista, alienante y esta vez con ropaje capitalista, se levanta una sola opción: El Movimiento Peronista y su Doctrina; que propone una sola clase de hombres, los que trabajan, y el capital al servicio de la sociedad.

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