MANIFIESTO PERONISTA Una Presencia Viva recorre América: Es el Peronismo. Por Walter Moore

Entre los pedazos del espejo malvado del paradigma capitalista europeo que se desmorona, como un castillo de arena con la marea alta de la conciencia de los pueblos, surge el Nuevo Paradigma que organizará América durante el próximo milenio: Es el paradigma estructurado por la Doctrina Peronista, la que propone una trasformación “evolucionaría” de la sociedad humana.

Como todos los sistemas de ideas-fuerza que conforman los paradigmas que construyen los destinos de la Humanidad, el Peronismo tiene sus raíces clavadas profundamente en las tierras americanas, en la comprensión de un saber que la Vida proviene de la Naturaleza y no, de la idea absurda de que los beneficios que proporciona el comercio, aumentan la vitalidad humana.
Esta última idea es la dominante en la saqueadora cultura capitalista europea. La llevaron al extremo de introducirla hasta en el campo místico convirtiendo la trascendencia en negocio permanente con Dios, destinado a atraer sus favores en este mundo, o en el otro.

Y si bien algo de eso hay, al menos en el mundo tal como lo conocemos, hoy es solamente es una actividad accesoria. En ESTE MUNDO manda la Naturaleza, ese enorme sistema autoinventado y autoorganizado en forma permanente, ella establece las Leyes Reales, eternas e infinitamente superiores a cualquier manipulación humana. El Orden Natural es la expresión del Orden Divino, los procesos evolutivos por los cuales la Naturaleza busca su perfección, son aplicables también a las organizaciones sociales. Contradecir el Orden Natural con cualquier invención humana que se oponga a él no es otra cosa que escupir al cielo.

En eso consiste el poder del Paradigma Americano: en integrar a la Vida todo lo que aparece como una manifestación viviente, lo que está allí, ante nuestros sentidos y de lo cual depende nuestra vida: La tierra, el aire, el agua, las plantas y los animales, incluyendo al sol, la luna y las estrellas.

Las creencias de América no se refieren a un Dios Abstracto, sino al Dios que vive en todo lo vivo que puebla el Universo. Aquí se reconoce a Dios en todas las actividades que generan y preservan la vida, y si bien nuestros pueblos adhieren al Dios Abstracto, es para pedir su protección para lo viviente: Para las plantas que están ahí, los animales que están ahí, el agua que está ahí y a las estrellas que están ahí, ocupando lugares que ni siquiera podemos imaginar.
Es cierto que a todos nos invade la incertidumbre ante la muerte, ese tránsito que todos debemos recorrer, ricos y pobres, sanos y enfermos, lindos y feos, pero la muerte es solamente un pequeño instante en el largo camino de la vida. El Dios Trascendente debe dejarse para esos momentos supremos, y en los cuales apelamos al Dios de lo Desconocido, o mejor aún, al Dios del Miedo a lo Desconocido y si bien comprender sus designios puede ser una interesante tarea humana, es una actividad muy pequeña ante el resto de las cosas que componen la Vida.

Un Dios abstracto tiene grandes ventajas para los imperios, pues deja de lado lo evidente, por ejemplo las diferencias que existen entre las Culturas del Frío y la Culturas del Trópico, entre las Culturas de la Montaña y las de la Llanura, entre las Culturas Mediterráneas y las Culturas Litoraleñas. Un Dios abstracto permite crear ilusiones de poder, tales como el Destino Manifiesto, el Pueblo Elegido o la Raza Superior, que permiten masacrar a los pueblos que se oponen a los designios del invasor, no en nombre de la codicia, sino en el de una entidad ajena e inmarcesible.

El Dios Abstracto, es parte de la Vida, porque es una revelación a la Mente Viva de los hombres. Pero es un Dios peligroso, porque no puede encontrarse a cada instante en todo lo viviente, sino que mora en Espacios Secretos, y parece que estos sólo pueden ser recorridos por algunos Elegidos.
Pero los Realmente Elegidos son muy pocos, aparecen cada milenio, y en los lugares más remotos del planeta, Jesús, Buda, Mahoma, Confucio, lo fueron. Pero por cada Elegido brotan como hongos los Autoproclamados Vicarios, ya no de Dios, sino de los Elegidos. Todo eso se presta a demasiadas confusiones y manipuleos, y más que revelar, esconde a las grandes verdades en montañas de arena estéril. Para reconocer una opaca pepita de oro en medio de la montaña arenosa se necesita una mirada muy atenta, que rara vez surge de rituales interminablemente repetidos.

El Paradigma Europeo, montado sobre las mentiras organizadas por los Usurpadores del Templo, que fueran echados a latigazos por uno de los Elegidos, no es otro que el Paradigma de los Mercaderes y los Usureros. Y hoy se desmorona como las mentiras de los imbéciles. Creer que se puede dominar el Mundo porque se es rico es un pensamiento estúpido. Es tan infantil como pensar que alguien que ha tenido el dinero suficiente como para comprar un Mercedes Benz puede andar por la calle atropellando a cada persona que tiene adelante. No importa cuan bien maneje, al final la gente hará una barricada y lo quemará adentro del auto.

El Imperio Romano duró un milenio cuando el tiempo se contaba por siglos. Ahora se cuenta por días y hoy el único milenarismo válido es el de la Naturaleza, el Tsunami asiático y la explosión volcánica de Kracatoa probaron que su poder sigue siendo superior a cualquier previsión humana.
Y eso, en América, lo sabemos desde siempre. Ese saber lo trajimos de Asia y lo instalamos en el Nuevo Mundo, el último continente en ser habitado por el Hombre. Tiene raíces muy, pero muy profundas, nace junto con la conciencia del existir, que convierte al Hombre en un Cuarto Reino, diferente al Mineral, Vegetal y Animal y tan unido a ellos, como ellos lo están entre sí.

Este saber humano es mucho más viejo que la triquiñuela de hacer un cambio para quedarse con el pedazo más grande del pastel. El Paradigma de los Mercaderes es mezquino, y sólo pudo triunfar en un momento confuso de la evolución humana. Hoy está acabado, y sus materializaciones se desmoronarán una a una:
La mentira de la Democracia, (pues nada está más lejos del Poder del Pueblo que los regímenes dominantes) hoy todavía es una pieza de propaganda de una de las más crueles y salvajes dictaduras militares que recuerda una historia llena de militares crueles: el Pentagonismo, o sea el poder real ejercido desde el Pentágono estadounidense, que resume y conduce la política trazada por el Complejo Militar Industrial Financiero y Mediático que hoy domina la economía y las ideas de los norteamericanos.

Este régimen que incrementa día a día su poder represivo sobre todo el planeta y más aún sobre sus propios ciudadanos, tiene mucho más poder que futuro: Hacer guerras para mantener funcionando su propia economía es una idea coyunturalista y torpe, no tiene ni siquiera la eficacia de la idea de ocupación territorial propia de los imperialismo de viejo cuño, que por lo menos dejaba algún ferrocarril y uno que otro puerto.

Los autoproclamados “paladines de la democracia” solo dejan una estela de muerte y destrucción, creyendo que el criterio de costo-beneficio puede aplicarse en otras cosas que no sean los balances contables de las empresas, que básicamente lucran con el presupuesto militar que paga el pueblo norteamericano.
Nunca la sórdida mirada de los mercaderes estuvo mejor representada que en esta última resaca imperial, tan mísera como la de una dirigencia que sólo piensa como desvalijar a su propio pueblo. Nada menos que a un pueblo como el norteamericano, que puede ostentar la distinción de haber sido el primero de América que logró vencer al imperio que lo saqueaba, generando su revolución democrática quince años antes que la dudosa Revolución Francesa. Un pueblo que ganó esa batalla donde recuperó su soberanía territorial, pero perdió la guerra central, la que busca imponer paradigmas. En eso fueron derrotados por los feroces europeos, que convirtieron a un pueblo libre en un pueblo estupefacto que hoy, ni siquiera percibe que el mundo entero los odia visceralmente.
Así de ordinario, el Pentagonismo no es sino la última y más salvaje expresión del Paradigma que los Mercaderes desarrollaron en Europa y desparramaron por el mundo durante medio milenio. Su desmoronamiento no será gratis, pero sí, inevitable y rápido. La fuerza de la Vida brota con más fuerza después del incendio del bosque, y el Pentagonismo sólo sabe de incendios, no de Vida.
El estallido del Paradigma Neoliberal significa que nadie comprará nunca más las mentiras del Libre Comercio, las estafas de las “Privatizaciones”, la Libertad de Prensa, la Democracia Representativa, la Mano Invisible del Mercado, la Divisa Universal, las Bolsas de Valores, los Bancos Centrales, el Idioma Único, o sea los instrumentos del Imperio Global, esa conjunción de poderes financieros, mediáticos, militares e industriales seguramente buscará refugio en otras naciones, que sus demiurgos estiman con mayor capacidad para someter a los pueblos del mundo, pero estos ya no se tragarán la insectificación propuesta por la Internacional Proletaria, o por el Poder Universal del Dinero. Todo eso está camino al basurero de la Historia, es el Fin de Su Historia.

Cuando los mercaderes comenzaron destruir  la paz de Europa lograda en la Edad Media con la implosión romana, comenzaron a imponer su Paradigma Subversivo del Orden Natural llamado “Progreso”, necesario para justificar moralmente las distintas maneras con las cuales birlaban la riqueza del resto del planeta. Durante 500 años este sistema de ideas y conceptos fue instalado. Por las buenas contando sus cuentos del “desarrollo” o cambiando espejitos de colores por oro; o bien por las malas, saqueando a sangre y fuego a pueblos menos salvajes que ellos.
La Historia se ha encargado de revelar que el paradigma europeo es el Paradigma de la Muerte. Este paradigma hoy ha sido desmantelado por la realidad social y ambiental. Todas sus materializaciones, sus instituciones, sus ideas, sus palabras, sus estructuras sociales, creadas en base a un sistema de sofismas, no tienen ningún futuro. El Paradigma Europeo es ese fantasma que recorre Europa y está siendo ahuyentado en todo el mundo y morirá finalmente donde estuvo su cuna.

El Peronismo es lo Nuevo, lo que surge de las profundidades de la Historia del Hombre y restablece el Orden Natural dentro de la Sociedad Humana, es el Paradigma de la Comunidad Organizada, el de la Hora de los Pueblos, el del Continentalismo, el de la Justicia Social, o sea la Justicia Comunitaria que debe ser antepuesta a la Justicia Legal del Poder Dominador, inventada por los romanos hace más de dos milenios.

El Peronismo postula ante todo la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación, y desarrolló los instrumentos legales y organizativos de la Comunidad y del Estado para ponerlos en marcha, estableciendo una década de cambios y prosperidad. El Pueblo Argentino aceptó todas las propuestas a favor de la vida, vinieran de donde vinieran y el Peronismo absorbió a todos aquellos que creían en los cinco principios que estableció con claridad: Soberanía Política, Independencia Económica, Justicia Social, Identidad Cultural y Defensa Ambiental, este último instalado por Perón en la Carta a los Pueblos y Líderes del Mundo en 1970.
El Peronismo tiene sus raíces mismas en las creencias de las culturas originarias de América, y ha tenido la vitalidad suficiente como para integrar (con algunas indigestiones), a todas las culturas y formas de pensamiento que llegan a estas tierras.
Es el Peronismo el que confiere un valor extraordinario al actual despertar de los pueblos originarios, a los que les brinda todos los recursos culturales para integrarse en este mundo en cambio, porque el Peronismo se mueve como pez en el agua en las dos culturas, no para someter a la Gran Cultura Americana al salvajismo de los europeos, sino para utilizar los aportes de estas culturas extraordinarias, amenazadas por la extinción, que son de utilidad para construir un Mundo Nuevo, una Nueva Humanidad, donde la Verdad prevalecerá por sobre el Dinero.

Esta capacidad del Peronismo resume las del Pueblo Argentino que ha podido integrar a todos los que llegan a estas Tierras del Plata al Gran Ideal de la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación. Esto no es la particularidad de una clase dirigente que ya no dirige nada, sino un atributo del Pueblo Argentino cuya generosidad, bravura y paciencia no tiene parangón.
Llevar la generosidad hasta el límite de la estupidez no es un buen método, pero podemos considerarla una forma didáctica para ejemplificar hasta donde puede llegar esta cultura emergente que todos los pueblos del mundo tomarán como ejemplo durante este siglo que empieza.

Pues el Peronismo no es otra cosa que la Matriz Política de todo el Continente Sudamericano, y llegará desde la Antártida a Alaska pues los norteamericanos están empezando a sentir en carne propia los efectos de las dictaduras militares que impulsaron en todo el mundo. Allá se llama Pentagonismo, en Argentina, en el último medio siglo, se llamaron Revolución Libertadora, Onganiato y Proceso. Y siempre pasó lo mismo: se tuvieron que ir.

El liderazgo intelectual del Peronismo y su prestigio indudable, es la consecuencia de su capacidad para  romper la continuidad histórica del saqueo sistemático de nuestros pueblos por el Imperialismo de Turno, primero fue España, luego Inglaterra y ahora Estados Unidos; y al mismo tiempo, mostró al mundo lo que el Pueblo Argentino puede hacer con su trabajo y su inteligencia. Tarea abortada por la canalla euronorteamericana que complotó hasta que logró su caída.
Durante el medio siglo de las intervenciones imperiales posteriores, tanto civiles como militares, sus personeros locales se ocuparon sistemáticamente de desmantelar las estructuras que el Peronismo había creado. Pero el precio que pagaron por hacerlo fue probar la enorme eficacia que estas instituciones tenían para lograr la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación, y no dejaron dudas que el Paradigma Capitalista Europeo (ahora llamado Neoliberalismo), después de medio milenio en el poder, logró exactamente lo contrario: la miseria de los Pueblos y la sumisión de las Naciones al Poder del Dinero.
Ese siempre fue su objetivo, y el Peronismo lo conoce en profundidad, y también sabe que hacer en la medida que el Proyecto Saqueador se vaya desmoronando. Restaurará las instituciones que fueron eficaces y creará nuevas adecuadas a las exigencias de su tiempo, como siempre lo ha hecho, porque es una doctrina viviente que aún en las épocas en que los infames traidores a la Patria se apoderaron de su nombre, algunas medidas propias del peronismo mostraron su vigencia.
El Paradigma Capitalista Europeo es un fósil. Y los fósiles, por más grandes que sean, no pueden oponerse a lo viviente. La Era de los Dinosaurios Europeos ha terminado, el Hombre Vivo los expulsará de Sudamérica primero y les enseñará a otros pueblos como deben hacerlo.
El Cambio Climático de la Humanidad ha comenzado. El sol euronorteamericano se apaga en Irak y ese crepúsculo se convertirá en noche.
Y no habrá fuego que cambie eso.
Walter A. Moore

Escrito en Buenos Aires, durante el histórico día Domingo 22 de enero de 2006,
en el cual un representante de los Pueblos Originarios asume el Gobierno de su Patria por
primera vez desde la Invasión Europea de hace 500 años.

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