“A la fábrica, con la cabeza alta” Por Norberto Galasso

Entrevista al historiador Norberto Galasso

La vigencia y la proyección del 17 de octubre, entre el ciclo neoliberal y los tiempos del kirchnerismo.

“Recuerdo que un obrero me dijo que Perón les había otorgado mejores salarios y leyes sociales, pero que lo más importante para él era que con el peronismo había logrado entrar a la fábrica con la cabeza alta y no como antes, que lo hacía como si fuese un esclavo.” De esta manera, utilizando las palabras de un trabajador de aquellos tiempos, el historiador Norberto Galasso define la importancia del 17 de octubre de 1945 para la clase obrera argentina.

-¿Qué ejes elegiría como fundamentales respecto de la importancia histórica de esa fecha?

-La importancia fundamental es la incorporación al escenario político de la clase trabajadora argentina con un carácter protagónico. Conviene aclarar que trabajadores hubo siempre, pero el obrero de fábrica es un fenómeno que en la Argentina no se había industrializado y que se empieza a manifestar a partir de 1935. Ese protagonista nuevo, ese personaje nuevo de la historia argentina que hace varias huelgas entre el ’35 y el ’45, se hace presente en esa plaza histórica del 17 de octubre y decide prácticamente la creación de Perón y que se vaya a elecciones.

-¿Qué considera que llevó a esos trabajadores a salir por primera vez a la calle? ¿Qué significaba en ese momento para ellos la figura de Perón?

-Desde siempre se han hecho dos interpretaciones del 17 de octubre de 1945. Desde un sector del peronismo se ha llegado a decir que Perón creó la clase trabajadora. Sin embargo, esa clase obrera estaba marchando desde el golpe de 1943. Otros dicen que el 17 de octubre la clase trabajadora lo creó a Perón. Esto es cierto, pero también Perón, desde la Secretaría de Trabajo, empezó a resolver cuestiones, conflictos, a sentar en una mesa a patrones y obreros. Esos acuerdos que hace Perón y el resurgimiento de viejas leyes que no se cumplían, es lo que le hace obtener la confianza de los trabajadores. Cuando se intenta dar un golpe para reemplazarlo de sus cargos de vicepresidente, ministro de Guerra y de Trabajo y Previsión, es cuando la clase obrera se da cuenta de que eso iba contra las conquistas que habían logrado en el ’44 y en el ’45. Si bien la CGT convoca a paro el 18 de octubre, el 17 la clase trabajadora sale espontáneamente a liberar al hombre que les ha inspirado confianza y que luego lo haría por 30 años más.

-Las lecturas sobre la historia siempre cambian. ¿Cuál cree que es hoy la proyección del 17 de octubre en relación con las interpretaciones hechas en otros tiempos políticos?

-En principio, debemos definir al peronismo como un movimiento policlasista, que en el ’45 expresa a trabajadores, empresarios nacionales e incluso a un sector del Ejército. Esas características hacen que Perón pueda unificarlos y conducirlos. En determinados momentos, a través de una conducción pendular, otorga beneficios a unos y a otros. Cuando muere Perón, la situación se pone muy difícil porque muere su líder y aparece la larga y difícil dictadura genocida. Luego de recuperar la democracia, llegó Menem acompañado de muchos hombres del peronismo, pero expresó el poder de aquellas viejas empresas que se habían ido trasnacionalizando, los Pérez Companc, los Techint, y hace una política totalmente contraria a la de Perón.

-Antes, con sólo preguntar si uno era peronista o radical, ya se sabía a quién se iba a votar. Sin embargo, en estos tiempos, ¿la variedad de representantes políticos expresa los ejes tradicionales de cada partido?

-Los viejos partidos evidenciaron un agotamiento luego del peronismo. Ellos también podrían haber entendido que a partir del 17 de octubre surgía el movimiento de la clase obrera y, sin embargo, no lo entendieron ni lo entienden hoy. Estos sectores de clase media que, por ejemplo, en Capital Federal votan al macrismo, no entienden el país en que viven, no les interesa la política latinoamericana y además tienen cierto racismo porque les molesta que la gente sin recursos tenga derechos. Esa gente está al margen de este proceso y no tiene posibilidades de competir, porque además está totalmente fragmentada, al igual que los partidos políticos que los representan. Si bien luego de los ’90 parecía que el peronismo se había terminado, apareció Néstor Kirchner y retomó algunas cosas, pero también agregándole características propias. Por ejemplo, la política latinoamericana que Perón intentaba hacer con Chile y Brasil, la retoma Kirchner oponiéndose al Alca y después Cristina fundando la Unasur, con la política de favorecer las paritarias o de reindustrializar el país que se había convertido en una economía especulativa con la dictadura de Martínez de Hoz y Videla.

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