El Profesor Luis Alberto Romero y el Revisionismo Por Oscar J. C. Denovi (*)


Bajo el título “Lo que hay que revisar en serio es el revisionismo”,  el  profesor  e historiador Luis Alberto Romero ha publicado en la edición del diario “Clarín” del 15 del mes de febrero, un nuevo ataque al Revisionismo   ( se trata de un sustantivo que da nombre a una corriente historiográfica, es pertinente escribirla con mayúscula). Es cierto también que el tenor del artículo y otras manifestaciones del autor se refieren oblicuamente a quienes pertenecemos al Revisionismo porque nos abrevamos en las enseñanzas de Julio y Rodolfo Irazusta, Carlos y Federico Ibarguren, Manuel Galvez, Vicente Sierra, José Maria Rosa, Ernesto Palacio y muchos otros que escribieron en la Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Pero ciertas referencias al presente no aportan sino claramente un ataque a la que en sus orígenes se llamó “La Nueva Escuela Histórica”, luego llamada “Revisionismo”, y cuyos aportes en más de setenta y tres años de vida ( contados desde agosto de 1938, en que se funda el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas) han echado luz sobre un período de la Historia Argentina artificialmente oscurecido.

El articulista mencionado dice en esa publicación que “el revisionismo, convertido en un conjunto de muletillas y consignas, es hoy la verdadera “historia oficial” y alimenta lo peor y más enfermo de la cultura política argentina.”  ¿Lo enfermo ha sido demostrar que San Martín valoró a Rosas como el mejor gobernante que había tenido la Argentina mientras él había vivido? ¿Ha sido revelar en el siglo XX, lo que ya había sido revelado por Adolfo Saldías en su historia de la Confederación Argentina en el siglo XIX, la defensa de nuestra Soberanía en la guerra del Paraná enfrentando una flota de barcos de guerra de Francia y de Inglaterra coaligadas contra la Confederación Argentina? Estos y otros muchos aspectos de la Historia Argentina, son los que la “historia oficial” ocultó de las cátedras de estudios secundarios, tergiverso en las cátedras universitarias y difamó en la escuela primaria. Merced al Revisionismo esta versión mentirosa de la Historia escrita por los enemigos del Federalismo y sus hombres ha sido rebatida.

Claro está que esto no ha sido escrito ayer, desde fines de 1892 algo de esto fue conocido por obra de Adolfo Saldías, lo repetimos, pero entonces, y en adelante, se cernió sobre él y su obra la conspiración del silencio. Esa misma política imposibilitó durante muchos años, la difusión de las investigaciones de centros y autores que contradecían la visión  sobre la vida  y obra fuera de los espacios oficiales o promovidos por estos o sus personeros, o por personajes ajenos al ámbito oficial aunque útiles al desarrollo cultural impreso al accionar público. Así fué con la constitución de 1853, que solo rigió en plenitud hasta su reforma de 1860, cuando se pulverizó los derechos consagrados en todo aquello que se legislaba conforme a los principios federales, facilitando la intervención a las provincias, permitiendo la remoción del gobernador por simple intervención – el que debía ser removido por juicio político ante el Congreso de la Nación y no intervenido como el poder legislativo o el Judicial – de modo que, la sagrada constitución, así invocada durante 104 años hasta su reforma de 1957, cuya vigencia había sido repuesta ilegalmente después de anular la constitución de 1949, en realidad había sido reformada ilegalmente en 1860, porque ese texto constitucional, sancionado  7 años antes. preveía que podía reformarse diez años después de su sanción, es decir en 1863.

El Revisionismo ha insistido e insiste y probablemente insistirá, “con que hay que revisar la “Historia Oficial””- así lo  escribió el Profesor Romero – para continuar luego, “lo más urgente es revisar al propio Revisionismo. En sus orígenes, en los años treinta y cuarenta, supo ser una corriente innovadora, creativa y desafiante. Hoy queda un poco más de muletillas y consignas, anquilosadas y repetidas hasta el hartazgo por mercenarios del pasado.”  En lo que concierne al primer aspecto de esta última afirmación, el revisionismo  del Instituto continuó su obra de investigación y difusión en los años posteriores a los treinta y los cuarenta, durante los 50, los 60, los 70 y los 80, hasta lograr la repatriación de los restos del Restaurador en 1989 y la erección de un monumento que lo recuerda en lo que fueron sus lares en Palermo de San Benito (cruce de las Avenidas Libertador y Sarmiento.) Y con posterioridad a aquellos años, tanto del Instituto Juan Manuel de Rosas (nacionalizado junto a otros Institutos Históricos en los noventa) continuó su obra con investigaciones y sobre todo con difusión de diversos hechos históricos. Así hoy se sabe que Manuel Belgrano tuvo un  hijo con Josefa Ezcurra, hermana de Encarnación Ezcurra, esposa del Restaurador, que fue criado por Rosas, y que dio origen a la familia Rosas y Belgrano, y este hecho celosamente ocultado fue dado a conocer por el General Isaías José García Enciso, entonces año 2000, Vicepresidente del Instituto Nacional Belgraniano, en un libro editado por el Instituto Nacional Rosas, “El Coronel Pedro Rosas y Belgrano”, años después el mismo autor publicó otro libro en el que habla de otro hijo del General creador de la bandera, en este caso una niña concebido con una señorita de familia tucumana.

Es cierto que tales revelaciones aquí mencionadas, no se refieren a una historia mayor, de grandes hechos, de trascendencia política o social, pero si aportan a un mejor conocimiento de Belgrano y de Rosas y desestiman versiones vertidas con ligereza sobre ambos personajes. Y es un poco lógico que esto ocurra así de esta manera, la discusión académica sobre Rosas y su época y su gobierno, sobre los caudillos, sobre el federalismo, ha sido ganada por el Revisionismo. No en un sentido “futbolístico” o de otro deporte, sino el científico. Aparte del Instituto Rosas, otras voces se han alzado en el mismo sentido

Y son parte también del pensamiento y la acción del Revisionismo.Solo recurriendo a la mentira, al ocultamiento, al encubrimiento de hechos se puede sostener los extremos invocados por la historia liberal, por llamarla de alguna manera, la historia que dominó el país de los argentinos y que fue la historia de la expoliación porteña de la Patria. Expoliación de una mentalidad mercantil carente de grandeza, que solo procura los beneficios materiales de la acción en la vida.

(*)    El Dr. Denovi es Secretario General del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas y miembro de la Comisión Permanente de Homenaje a la Vuelta de Obligado

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