Aquel 26 de julio a las 20.25 . Por Pablo Adrián Vázquez*

Hace más de 60 años una revolución se puso en marcha. Pero poco a poco empezó a esmerilarse. Contradicciones y conflictos – sumados a los ataques de la oposición – abrieron grietas difíciles de cerrar. La expulsión del laborismo y de los forjistas eliminó a sus cuadros más lúcidos…

Quedó Evita… Y lo que no pudo la oposición lo pudo su cuerpo.

El cáncer de matriz avanzó, tanto como avanzo su lucha. Redobló su obra en la Fundación, impulsó al Partido Peronista Femenino, profundizó su relación con la CGT y se desvivió en dignificar al Pueblo.

El 22 de agosto de 1951 iba a legalizar su poder con la demostración que el Pueblo todo la legitimaba.

Y otro golpe más duro que el cáncer se produjo. La presión militar y de la oposición impuso su renunciamiento, y tuvo el campo popular su primera derrota.

Luego – tras el intento de golpe de Menéndez – el suministro secreto de Evita a la CGT de armas y el intento de milicias obreras fue abortado por quienes luego volverían esas armas contra Perón.

El 17 de octubre, dedicado a ella, fue una despedida a su hombre y al pueblo. La operación en noviembre – cuando votó por primera y única vez – dio reducidas esperanzas. Ya en el ’52 la suerte estaba echada pero aún dio batalla, como en el discurso del 1º de mayo donde llamó a defender a la Revolución y a su Líder.

Como describió Fermín Chávez: El “Evita se muere” no era ya una frase más, politizada. Era una verdad! Como verdad fue la afirmación del Padre Hernán Benítez: “Compañeros: pedimos el milagro de la salud de Eva Perón. Ya nos ha concedido otro: el milagro del heroísmo cristiano de Eva Perón…”.

Comprometió a Perón de por vida: “Juan, pase lo que pase, lo único que te pido es que no abandones nunca a los grasitas”. Siendo las 20.25 hrs. del 26 de julio de 1952 Evita murió, y con ella murieron muchas esperanzas. La Revolución fue herida de muerte!

Los atentados del ’53, el bombardeo del ’55 y el posterior golpe fueron el corolario de ese final anunciado. Pero hubo más… el secuestro, mutilación y profanación del cuerpo de Evita anticipó el método de las bestias, ya que los 30.000 compañeros tuvieron en ella no sólo una bandera, sino un antecedente de lo que vino.

Su restitución – muerto Perón – en 1974 en manos de López Rega y sus AAA incrementaron su escarnio, negándoles a la familia Duarte poder verla. Recién la Dictadura procesista autorizó que fuese llevada a la bóveda familiar.

Queda potenciar nuestro compromiso con Evita, quien reclama luchar fanáticamente para servir al otro y no para servirse a sí mismo, bajo este proyecto nacional al amparo del pueblo como fuerza revolucionaria.

* Politólogo, Docente de la UNLZ y UNMo, Miembro del Instituto Nacional Eva Perón

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