EL FUTURO PRÓXIMO DE LAS NACIONES SEGÚN SU HUELLA ECOLÓGICA . Por Walter Moore

Observando el cuadro adjunto, donde se compara la huella ecológica de distintos países que son el foco de la atención mediática mundial, podemos comprender muchos de los eventos políticos y económicos que les suceden.

En un universo donde la realidad de las naciones está deformada por la mistificación monetaria y las mentiras mediáticas, encontrar algunos indicadores que nos brinden información sobre lo que sucede realmente, y cuáles son las tendencias reales de las economías es muy útil para la comprensión de la realidad geopolítica mundial.

Veamos el cuadro comparativo de las Huellas Ecológicas de las naciones, de acuerdo al Global Footprint Network, que compara la situación en cada país, de acuerdo a la relación que existe entre la cantidad de población, y la cantidad de hectáreas disponibles en los seis principales tipos de tierra, y/o de espacio productivo utilizables: tierra con energía fósil, tierra arable, pasturas, riqueza forestal, tierra construible y espacio de mar. Cuanto más alta es la huella ecológica, más recursos externos requiere una población para sobrevivir.

Para prever el desempeño futuro de cada país debemos considerar la cantidad de tierra disponible por habitante para el desarrollo futuro, tomando en cuenta que, el promedio mundial de la huella ecológica media del mundo, en 2005,  era es de 2.7 hectáreas globales por cápita (hgpc) y la reserva ecológica mundial es de -0.6 hgpc, y en déficit creciente.

En el cuadro comparativo surge claramente que los países europeos más desarrollados, no sólo superan holgadamente el promedio mundial de utilización territorial, sino que sus reservas ecológicas son muy inferiores al promedio mundial. Cuanto más grande es el uso territorial y menor su potencial reserva ecológica, más comprometido se encuentra su futuro.

Esto explica muy claramente lo que está sucediendo en los países europeos, observemos que el pañis que tiene una de la mayores huellas ecológicas, y una de las menores reservas ecológicas es Grecia, donde la crisis se manifestó para intensamente. Así siguen en la lista de los desafortunados del futuro: España, Bélgica, Italia y Portugal. La crisis no golpea a Francia más intensamente pues tiene mejores reservas ecológicas, igual que Alemania. Un caso notable es el de Gran Bretaña, que tiene una situación objetiva peor que la de Italia o Francia, a lo que se suma una gigantesca deuda externa (igual a 9,5 veces su PBI[1]), Bélgica, por su parte, es el país que lo sigue en déficit ecológico, y la situación de Alemania no es mucho mejor. La pregunta es ¿porqué Grecia y España están al borde del estallido, y Gran Bretaña, Bélgica y Alemania aparecen en los medios lejos de esta situación?. Comparemos la realidad política y económica de esos países, con lo que sucede con su Huella Ecológica:

Los motivos son diferentes en cada caso. Gran Bretaña formó, en su época de esplendor, la Comunidad Británica de Naciones, o sea una especie de colonialismo ligth, y en este sistema hay dos grandes países con envidiables situaciones ecológicas: Australia y Canadá.

Bélgica debe el ocultamiento de su crisis real a que en ese país se maneja toda la parafernalia financiera del Euro, lo cual le permite patear la crisis hacia el futuro.

Países según su huella ecológica
Datos del Global Footprint Network. (hgpc)
Datos en hectáreas globales per cápita

País

Huella ecológica (hgpc)

Reserva ecológica (hgpc)

 Grecia

5,9

-4,2

 España

5,7

-4,4

 Reino Unido

5,3

-3,7

 Bélgica

5,1

-4

 Italia

4,8

-3,5

 Francia

4,9

-1,9

 Portugal

4,4

-3,2

 Alemania

4,2

-2,3

COMPARACION  C/ AMERICA LATINA
 Argentina

2,5

5,7

 Brasil

2,4

4,9

 Paraguay

3,2

6,5

 Chile

3

1,1

 Venezuela

2,8

0,3

 Colombia

1,9

2,2

 México

3,4

-1,7

COMPARACION  C/ OTROS PAISES

País

Huella ecológica (hgpc)

Reserva ecológica (hgpc)

 Rusia

3,7

4,4

 Estados Unidos

9,4

-4,4

 China

2,1

-1,2

 Australia

7,8

7,6

 Canadá

7,1

13

 Emiratos Árabes Unidos

9,5

-8,4

 Vietnam

1,3

-0,5

 

Alemania, si bien tiene una huella ecológica grande, tiene un déficit menor de reservas ecológicas, y la potencia política creciente de Rusia se sostiene porque su huella ecológica es menor a cualquier país europeo, a lo que se suma un nivel de reservas ecológicas casi latinoamericano. Estados Unidos, tiene una de las huellas ecológicas más altas del planeta, y sus reservas ecológicas son tan bajas como las de España.

En cambio, en América Latina, los dos índices son mayoritariamente positivos, encabezados por Argentina y Brasil, y todos los países, excepto México tienen reservas ecológicas positivas, suponemos que México no las tiene como consecuencia del traslado de industrias sucias desde Estados Unidos.

China, a pesar de su violento desarrollo en la franja costera, mantiene una relación todavía sustentable entre su Huella Ecológica y sus Reservas, lo que no ocurre con uno de los países más ricos del mundo, los Emiratos Árabes Unidos, cuya Huella es la más alta del planeta, superior a la de Estados Unidos, pero su déficit de reservas e uno de los más bajos, menos de 8,4 hectáreas por habitante, lo que significa que la mayor parte de los recursos que consumen son importados, y pueden hacerlo gracias a su riqueza petrolera.

Estudiando este cuadro comparativo se comprende bien la base real que existe en la actual evolución del poder mundial, del brillante futuro que le espera a América Latina y de la noche que va a caer, indefectiblemente sobre Europa, pues su riqueza se formó gracias al aporte forzado durante cinco siglos de sumisión al Tercer Mundo. Y como dicen los economistas liberales, “un país que vive de subsidios, no es viable en el largo plazo”.

En la medida en que se vaya resquebrajando el armado jurídico mundial establecido al terminar la Segunda Guerra Mundial, que Noam Chomsky describe como Los principios de la Mafia”:  “El Padrino Imperial no tolera que nadie lo desafíe y se salga con la suya, como la mafia no puede tolerar que ni siquiera lo haga el pequeño tendero que no puede pagarle protección. Es muy peligroso. Debe, por tanto, erradicarse brutalmente, de tal modo que otros entiendan que, desobedecer no es opción.”

Este “Principio” ya no es tan fácil de imponer, pues Estados Unidos, ya no tiene la potencia “ecológica” requerida: ya no es una gran potencia industrial, su industria ha sido desparramada por el mundo para dar más beneficios a las multinacionales, hasta el punto que, una gran ciudad industrial como Detroit está quebrada, y perdido más de la mitad de su población, y parece que otras 20 ciudades norteamericanas seguirán el mismo recorrido. Y como decía el gran artífice de la gran política francesa, el Canciller Talleyrrand: “Las bayonetas sirven para muchas cosas, pero no, para sentarse sobre ellas

Ellos desarrollaron los “drones” para matar sin arriesgar vidas norteamericanas, contratan tropas mercenarias para invadir países, porque saben que en cuanto empiecen a llegar a Estados Unidos ataúdes envueltos en la bandera norteamericana, la reacción popular puede llegar a los niveles logrados durante la perdida Guerra de Vietnam. A pesar de las presiones del lobby del conglomerado militar-industrial y financiero, el más elemental sentido de supervivencia política les impide arriesgar un solo portaaviones. Y, si nosotros, solos, dejamos a la flota británica sin portaaviones, ¿que no pueden hacer los sirios con el apoyo del armamento ruso?.

Inglaterra ya se retiró. Ahora es la oportunidad para los Estados Unidos.

Ha llegado la Hora de los Pueblos.

Buenos Aires, 14 de setiembre de 2013

 

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