LA “VUELTA DE OBLIGADO” DE MARTIN GARCIA. Por José Luis Dilorenzo


A 20 años de la puesta al aire del Canal 4 TV La Plata

A los pibes que creen que los héroes y los santos existieron hace cientos de años, es bueno contarles historias recientes que pasaron y pueden volver a pasar.

Por: José Luis Di Lorenzo

Poner al aire el Canal 4 de TV fue una trasgresión revolucionaria que logró se cayera el “acuerdo” para impulsar la Ley Grosso de radiodifusión, favorable al Grupo Clarín; y se consolidó la frecuencia “cuatro” que de ese modo volvió a estar disponible para Argentina.

Fue un 27 de agosto de hace apenas 20 años cuando en el Gobierno de Antonio Cafiero , Martín García produjo un hecho histórico en la radiodifusión argentina: puso al aire un canal “trucho” pero – como él mismo dice -del Estado: el canal 4 de TV de La Plata.

En Martín y desde esta editorial quiero homenajear a tantos compañeros que en la última etapa de democracia tuvieron sus gestas y luchas, mostrando que es posible no renunciar a los sueños.

Aquel peronismo, el de los ochenta, venía de ser derrotado por Alfonsín, y la verdad que le (y nos) vino bastante bien. Hasta la elección de 1983 todos los que debíamos portar el bastón de mariscal lo menos que aspirábamos era a ser Presidente de la Nación, sin embargo al día siguiente de la derrota electoral nos dimos cuenta que se debía volver al barro y al barrio, a discutir política, a practicar solidaridad y a no dejar de luchar. Que nadie debía sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser.

Ese fue el contexto de recuperación de la lucha por la idea. Enfrentar la trampa de la no participación mediante la articulación del Frente Renovador Justicialista. Ganar la elección a diputados por la Provincia de Buenos Aires, dar el debate en el Congreso por la Deuda Externa a través de aquel brillante y encendido discurso de Antonio Cafiero (que hasta último momento había compañeros de banca que no le quería dejar decir para que no sacara chapa), en el que comparo a nuestra patria con la cándida Erendida.

Fue también la de armar el CEPARJ (Centro de Estudios para la Renovación Justicialista ) ámbito de elaboración y sistematización de lo que se aspiraba a concretar de ganar el Gobierno bonaerense. Ganar la gobernación y que el gobernador electo convocara a los hombres y mujeres que nutrieron conceptualmente el ideario elaborado para que se hicieran cargo de ponerlo en práctica. Eran otras épocas.

Cabe recordar que cuando llegamos a la Ciudad de La Plata nos recibía la desconfianza y recelo de los amigos platenses quienes suponían que llegarían los “negros”, los “vándalos” peronistas. Lo que a poco de andar cambió cuando conocieron a los Martín García, los Floreal Ferrara, los Luis Brunatti, los Rolo Frigeri, las negras Irma Parentella, a los Gustavo Oliva , los Carlos Hurst , los Renato Miari , los Osvaldo Pepe , los César Bustamante , los Jorge Remes , los oveja Sarghini, los pelado Otero, los Pepe Sbattella, los Felipe Solá, los Mario Cafiero , los Abel Fleitas , los Chango da Rocha, los Gustavo Caraballo , los Beto Pisano y tantas y tantos compañeras y compañeros.

Como aporte a contextualizar el momento cabe recordar que por entonces los choferes oficiales, por disposición de la gestión saliente (Armendáriz) debían usar guantes blancos y en actitud ceremoniosa abrir la puerta de los autos oficiales para que los funcionarios de la gobernación asciendan y se sienten en la parte de atrás del vehículo. Justamente fueron los chóferes los primeros que descubrieron que no éramos ni tan “negros”, ni tan “salvajes”. Desde el primer día, y sin haberlo acordado entre nosotros, les hicimos dejar de usar los guantes blancos para poder estrechar su mano cada jornada, pasando a sentarnos junto a ellos (en el asiento de adelante), porque era claro –por lo menos para nosotros – que cargo más, cargo menos, éramos tan laburantes como ellos.

Todo lo que aporta a la conmemoración que hacemos de ese hito “ilegal” que debiera ser habitual, porque Martín lo que hizo al poner en funcionamiento el Canal 4 de La Plata no fue distinto a lo que los clubes de trueque años después hicieron cuando rompieron la prohibición de emitir moneda impuesta por el FMI y el Banco Mundial, o lo que en aquellos años épicos cada uno de nosotros en alguna medida concretó, hacer realidad un sueño, total o parcial, que más allá de los logros de gestión (que los hubo) empezó por humanizarnos desde lo simple, desde la cotidianeidad.

A los pibes que creen que los héroes y los santos existieron hace cientos de años, es bueno contarles que estas cosas pasaron y pueden (deben) volver a pasar.

Aquel 27 de agosto de 1988 a las 14 horas, en el día de la Radiodifusión, el equipo de comunicación social del gobernador Antonio Cafiero , desde la nueva sede de Radio Provincia en la Torre II de La Plata, con el Ministerio de Acción Social de la Provincia con “Balito” Roma a la cabeza, transmitió “La TV que no vemos” el ciclo de Argentina en Comunicación.

Martín García nos cuenta que le habían pedido permiso al Estado Nacional (Alfonsín) por indicación de Maza, el director de Comunicaciones provincial y consejo del ingeniero Miguel Ángel Pesado (por entonces en la Secretaria de Comunicaciones de la Nación), sabiendo que no iban a contestar. Silencio que fue la respuesta también del COMFER. Los cumpas publicaron el anuncio del programa que se iba trasmitir en el Diario “El Día” de La Plata y finalmente el programa se puso al aire, transmisión que duró ocho horas, tal cual era su única pretensión.

“Pasaron 15 días de la salida al aire del canal 4 de La Plata en que no pasó nada pero el día 16 se armo un escándalo nacional; la trasgresión salió en la tapa de Ámbito Financiero, pagina 3 de Clarín, editorial de la Nación y la Prensa, puteándonos, claro. Fuimos el reportaje de Mauro Viale en la mañana de “Rapidísimo” de Héctor Larrea de radio Rivadavia, el titular “catástrofe” del Noticiero de canal 13 que conducía Sergio Villarruel; y en el mismo día aparecimos “escrachados” en 132 diarios de todo el país y alrededores”, dice Martín.

Lo cierto fue que gracias a esta “truchada” estatal se cayó el “acuerdo” para impulsar la Ley Grosso de radiodifusión, favorable al Grupo Clarín; y se consolidó la frecuencia “cuatro” que la disputaba Romay salvo en Uruguay y que, gracias a que se usó ese día, volvió a estar disponible para Argentina.

Cuando el recuerdo de estas historias recientes me vuelve a emocionar siento la necesidad de trasmitirlas porque de algún modo lo de Martín fue parecido a las cadenas con las que los patriotas pusieron límites a la invasión extranjera en la vuelta de Obligado, no se ganó la guerra, pero fueron batallas que vale la pena saber que hace poco muy poco se dieron, lo que quiere decir que a pesar de los que creen que ya no se puede, se deben y pueden volver a dar.

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