LA INFLUENCIA DE PERÓN EN LA UNIVERSIDAD ARGENTINA. Por Ana Jaramillo

Creo que, sin dudas, la influencia mayor del peronismo en la educación superior se hace evidente entre los años 1960-1970 ya que fue en esa época en la que -por primera vez en la historia- la universidad argentina, sus docentes y estudiantes mutaron del reformismo radical y la izquierda tradicional de antaño al peronismo.

Y ese proceso de transformación no solo se debió a la trascendencia de la imagen de Juan Domingo Perón sino que

también tuvo origen en los tiempos que corrían. Fue en 1973 cuando la UBA se llamó Universidad Nacional y Popular de Buenos Aires cuando Rodolfo Puiggrós era Rector.

Claro que tanto Perón como su esposa Eva Duarte dejaron una marca muy fuerte en la cultura del sacrificio como un valor en si mismo y eso llegó no solo a las aulas sino a generaciones enteras.

Sin embargo, había en el globo un sincretismo cultural que permitía pensar que la transformación era algo posible. Esa creencia venía, además, del contexto histórico de ese momento como la revolución China, la Cubana,

la guerra de Vietnam que el imperio estaba perdiendo… Una época, en pocas palabras, que apasionaba a los jóvenes y que los empujaba a sentirse pertenecientes y comprometidos con un proyecto cultural y nacional y tiempos

de transformaciones.

Por otra parte, todo lo que se leía, se veía y se consumía en ese momento estaba relacionado con el compromiso, con la conciencia de pertenecer al Tercer Mundo y a América Latina, y quedaba claro que algo

mejor sí era posible. No es casual que haya sido esa juventud la que más sufrió las persecuciones y muertes durante la dictadura.

Hoy, 30 años después, los avatares -no solo de la Argentina sino también los del mundo entero- han socavado mucho las bases de un mundo axiológico de esa época. Pero creo que no han cambiado la energía de la

juventud.

En nuestra universidad, el compromiso de la comunidad educativa se manifiesta en las cátedras, en los docentes y en sus carreras y sus programas. Enseñamos y exigimos con nuestro propio compromiso para que cada

uno de los graduados y profesionales que egresan de la Universidad Nacional de Lanús sienta ese deber con el país y su gente.

En ese marco, por ejemplo, la mayor parte de los docentes (muchos pertenecemos a esa generación de los años 70), así como las autoridades y los no docentes instalamos el primer programa de compromiso educativo:

donamos parte de nuestro salario para becar a cien estudiantes. Sentimos que, como hijos de la educación pública que pudimos disfrutar, nosotros debemos devolverle a la sociedad el privilegio que nos brindó y ayudar a

generar una nueva generación de profesionales y ese es nuestro compromiso.

Una universidad al servicio de la Nación.

* Rectora de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). Es licenciada en

Sociología por la Universidad de Buenos Aires y se doctoró en la misma

disciplina por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la UNAM,

obtuvo también la maestría en FLACSO México revalidada por la Universidad de

Buenos Aires.

Publicado en 1 de julio del 2004.

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