Y no dejan de jorobarlo… Por Francisco Pestanha . 1- 8- 2019

 

Mucho se lo conmemora en las últimas horas mediante la apelación a sentencias grandilocuentes y/o recortes planos de sus textos o discursos pero, llamativamente, escasas son las reflexiones sobre su legado estratégico y su relación con el hoy concreto.

En su nombre, se han cometido innumerables picardías, tropelías y saqueos y se continúa apelando a él para obtener legimidades ficticias y fomentar prácticas políticas aberrantes.

Y lo que faltaba. Recientemente se ha puesto en marcha un ostensible dispositivo para desnaturalizar su filosofía y doctrina bajo la premisa de una supuesta “actualización”. No se trata de adecuarla a ciertos cambios que se han operado en la realidad (como sería deseable), sino de justificar agendas, instigaciones y proposiciones que no constituyen desafíos prioritarios y que nítidamente conducen hacia la mayor desorganización y dependencia que el país haya conocido.

Finalizo citando una reflexión del ex mandatario, que aunque correspondiente a comienzos de la resistencia, mantiene actualidad.

“Usted ve que los que ahora están trabajando en el neoperonismo son unos simuladores y unos pícaros, porque saben tan bien como yo que no podrán ellos hacer nada, pero se tiran el lance para aparecer como influyentes a fin de luego entrar en transacciones con la canalla dictatorial en busca de ventajas personales, sin importarles un rábano que para ello deban sacrificar los objetivos, los derechos y las conquistas del pueblo, alcanzadas a través de medio siglo de luchas y dolores” (Carta de Juan Perón al compañero G.2. “Santiago”. 1° de febrero de 1957).

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