TEXTO INÉDITO FORJA Y EL PENSAMIENTO NACIONAL. Por Ernesto Goldar (19/04/2007)

(Transcripción literal de una conferencia dictada con motivo de la presentación de la colección FORJA 70 años del Pensamiento Nacional)

El pensamiento nacional es un pensamiento definitivamente crítico. Realiza la crítica de la ideología liberal, como sucedáneo del colonialismo económico y de la vida cultural y política, en un país que todavía no es una Nación. El pensamiento nacional hace la denuncia de los males populares, las yagas del país -sentenciaba Ramón Doll – por que quiere encontrar al país detrás de las brumas y devolverle la conciencia.

El pensamiento nacional fustiga la falsificación de la historia. Así el revisionismo tiene por objeto establecer la verdad del pasado para hacer verdad la vida presente. José María Rosa y los historiadores revisionistas enfatizan que la historia es prisionera de la política, y descubren en muchos héroes bandidos y en muchos bandidos héroes. El pensamiento nacional es la oposición de las edificaciones ilusorias a las fáciles evasiones intelectuales. La crítica de la historia y la crítica de la ideología no se proponen solamente atacar la realidad colonial, sino embestir también el espejismo de esa realidad.

Arturo Jauretche explica la colonización pedagógica; los aparatos ideológicos y culturales tendientes a impedir que los argentinos tengan certezas de la situación de dependencia. Son las distintas maneras de mantenernos indefensos y continuar sumisos y anonadados ante los diversos modos de la ofensiva liberal. El propósito es manipular nuestra incapacidad de respuesta. La colonización pedagógica a sido y continua siendo en la actualidad la normativa de la ideología liberal. La colonización pedagógica produce, así mismo, al intelectual colonizado, que se fuga del país por falta de correspondencia lógica con la realidad, y desprecia toda constatación del hecho local como fuente de conocimiento; por que lo que le interesa no es la realidad sino la transferencia, el trasplante. Y cuando se equivocan, en el caso de que lo admitan, los intelectuales de la intelligentzia explican que -y esto lo puntualiza reiteradamente Jauretche- la falta no consistió en no entender la realidad argentina por su observación, sino en no haber leído a tiempo el librito llegado por el ultimo correo.

El pensamiento nacional critica la sociología y expresa una sociología nueva, que parte de lo concreto, más allá del dato estadístico y la asepsia técnica de los formalistas. La crítica de la alineación ideología y la historia falsa de las mistificaciones y de la historiografía adulterada. El develamiento de la imagen abstracta del país; irreal y retórica, avanza, y no podía ser de otro modo, hacia la crítica de la economía. Las veleidades de la economía liberal, la economía real y la economía irreal -que hablaba Scalabrini Ortiz-, la argentina visible y la argentina invisible.

Y, entonces, la autoconciencia decide atentar el orden natural y pseudo-científico de esa disciplina incapacitada, de esa economía ideológica. Frontalmente, el pensamiento nacional decide el enjuiciamiento del imperialismo. El pensamiento nacional significa si aun no bastare un método de conocimiento. Jauretche opone a la colonización lo nacional como método. Intenta, en suma, justificar la necesidad imperiosa de un modo de razonar. Pensar y actuar para la independencia trae consigo razonar de aquí para allá; no de allá para aquí. Interpretar el país por dentro, despegar desde lo particular, empezar por lo concreto, principiar por los hechos. Inducir y no deducir, ajustar el traje al cuerpo y no el cuerpo al traje, partir de la realidad para llegar a la realidad. Valorar el momento histórico, y no -de ningún modo- venirse con recetas importadas, con supuestos previos. Y andar con las anteojeras de las modas, siempre fugaces. Y con los cartabones preestablecidos e insistir en ecuaciones y aforismos, que quizá puedan servir -o sirvieron- para otras coyunturas o en otras dimensiones. Resumiendo en una frase: “no trasplantar modelos”.

El pensamiento nacional es un pensamiento crítico. El pensamiento nacional es un pensamiento abierto. Parece evidente, entonces, que el mensaje de FORJA y sus pensadores y continuadores en los años fundantes, apareciera como la expresión más acabada de la crítica a la ideología liberal, de la historia oficial, de la cultura consagrada, de la economía clásica, de la epistemología, de la sociología, de la geopolítica y también de la antropología, la crítica literaria y el cine.

Y qué decir de sus contribuciones al ideario iberoamericano, de la patria grande, del “Tercer Mundo”, del socialismo nacional y de la teología de la liberación. Parece evidente, en una palabra, que el mensaje de FORJA propuso el despliegue de la conciencia nacional para recuperar el país y la posibilidad de reconquista. Está precisamente en la crítica de la política, de las instituciones liberales y de sus fantasías y de su falacia, de los charlatanes y su virtualidad opresiva el núcleo vital de su vigencia.

Al fin y al cabo en la multiplicada tarea de la argentina libre. Donde está el Pueblo, está la Nación.

Ernesto Goldar

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