La tensión dinámica entre la competencia y la cooperación: una clave para comprender al Primer Peronismo y para actuar en el futuro. Por Francisco José Pestanha*

La tensión dinámica entre la competencia y la cooperación:

una clave para comprender al Primer Peronismo y para actuar en el futuro.

 

Por Francisco José Pestanha*

(Escrita especialmente para la Revista ESCENARIOS UPCN JULIO DE 2020. Transitoriamente no se permite  la reproducción).

 

“En el organismo institucional sucede lo mismo. Cuando se dejan actuar los gérmenes patógenos, que también los hay, al entrar en el cuerpo orgánico institucional, se generan también sus propios anticuerpos”.                                                                                                        Juan Domingo Perón

 

Durante décadas se han esbozado cuantiosos interrogantes vinculados a los fundamentos y proposiciones de orden filosófico que nutrieron las instancias fundacionales del denominado primer peronismo y como dichos presupuestos y proposiciones tuvieron su correlato en la acción política concreta. He tenido la oportunidad en estos días de revisar numerosos trabajos que abordaban tal problemática y debo admitir que algunos de ellos me sorprendieron gratamente.

En el marco de una conferencia a la que fuera convocado para disertar sobre el contexto filosófico que precedió al advenimiento del peronismo, hice expresa mención del hecho que,su germinación, estuvo enmarcada en una inédita convulsión cultural, intelectual, política y social que posibilitó el florecimiento de una original concepción que tanto el ex mandatario argentino como su equipo fueron acuñando durante la fase conocida como paleo o protoperonismo.En ese orden de ideas un particular y específico devenir histórico y cultural facilitó la irrupción de una interesantísima mirada sobre las relaciones humanasen las cuales jugaba un rol decisivo la tensión dinámica entre la cooperación y la competencia entre individuos.

Si alguna característica identificaba al ex presidente era su incesante tendencia a observar los fenómenos de la naturaleza y delos seres humanos y a compararlos  asociándolos entre sí. A partir de sus rigurosas observaciones en el marco de una nueva sensibilidad teñida delas calamidades que marcaban su época, junto a los hombres y mujeres que compartían sus mismos interrogantes, el ex presidente fue concibiendo una concepción orgánica de las comunidades humanas en las que encontraba sugestivas coincidencias con el entorno natural.Basta recordar,como ejemplo, su reiterada posición respecto de las reacciones de las organizaciones(libres del pueblo) ante determinadas amenazas y su similitud con las de un cuerpo humano amenazado por agentes patógenos. Así sostenía que “(…)sucede esto como en la naturaleza misma, como en el organismo fisiológico, es decir, en nuestro cuerpo. Sin sus defensas naturales hace miles de años el hombre habría desaparecido de la tierra. No sólo los médicos y la penicilina son los que lo conservan, sino las propias defensas que están en el organismo fisiológico (…) en el organismo institucional sucede lo mismo[1] De tal modo, Perón intentaba dar cuenta de que lo humano y lo natural estaban de alguna forma ligados y que tal ligazón se expresaba a través de esa tensión dinámica entre la competencia y la cooperación.

Entre el universo de los fenómenos humanos y de los naturales, como lo mencionamos, Perón encontraba similitudes por demás significativas. Una de ellas, manifestada en innumerables oportunidades, indicaba que la evolución era un proceso que conducía de lo más simple a lo más complejo y en tanto a mayor composición, combinación e interacción.Señalaba además que desde sus orígenes la humanidad, demostraba una nítida tendencia hacia la competencia entre individuos o colectivos humanos que se exteriorizaba a partir de fenómenos como la violencia y la guerra y hasta la mismísima actividad lúdica, representaba una manifestación de la competencia sublimada. Así mismo advertía que en el seno de esa misma humanidad también se observaba una tendencia hacia la coperación expresada en términos de auxilio, asistencia y solidaridad tanto en el orden material como en el espiritual. Múltiples ejemplos de su acción política pueden asociarse a este último aspecto, ya que no puede negarse que una sustancial parte de su gobierno estuvo orientada a promover y potenciarlas organizaciones naturales (libres)a fin de optimizar organización.

Cabe entonces interrogarse sobre los fundamentos que lo llevaron concebir tal tensión dinámica, a otorgarle crucial importancia y a promover en consonancia políticas de Estado.

En numerosas manifestaciones públicas Perón señaló que, al momento de asumir el gobierno, un considerable segmento de las fuerzas productivas del país incluido el sector público, estaban absolutamente desorganizados. Tal desorganización era visualizada por el ex mandatario como una suerte de desequilibrio generado por la expansión de la competencia en detrimento de la cooperación. El bienestar del pueblo, considerado por Perón como precondición necesaria para la grandeza de la patria, requería de un equilibrio armónico entre la cooperación y la competencia,armonía que brillaba por su ausencia en una argentina donde, según él, todos los principios básicos de la organización comunitaria se encontraban trastocados.

Entre alguna de las razones por las cuales se había producido tal desequilibrio, Perón denunciará la existencia de una suerte de dispositivos que incluían formulaciones de tipo ideológico orientadas a promover el individualismo como única y exclusiva fórmula para el éxito y el progreso. En ese orden de ideas sostendrá que“(…)en la consideración de los supremos valores que dan forma a nuestra contemplación del ideal, advertimos dos grandes posibilidades de adulteración: una es el individualismo amoral, predispuesto a la subversión, al egoísmo”[2], a los que definía como “(…) elementos conductores a estados inferiores de la evolución de la especie[3].La exaltación del individualismo, según él, tendía hacia la atomización generando una ruptura de los lazos naturales que determina el principio de proximidad, basamento esencial de toda existencia humana comunitaria.

EL egoísmo será para Perón (…) un valor negación, es la ausencia de otros valores, es como el frío, que nada significa sino ausencia de todo calor. Combatir el egoísmo no supone una actitud armada frente al vicio, sino más bien una actitud positiva destinada a fortalecer las virtudes contrarias; a sustituirlo por una amplia y generosa visión ética. Difundir la virtud inherente a la justicia y alcanzar el placer no sobre el disfrute privado del bienestar, sino por la difusión de ese disfrute, abriendo sus posibilidades a sectores cada vez mayores de la humanidad; he aquí el camino”[4].

Debe tenerse en cuenta que el ex presidente como otros tantos integrantes de su núcleo primario, rechazaban de plano la idea de una sociedad constituida por un conjunto de individuos autosuficientes y sustentada en un contrato tácito. Postulaban, en cambio, que los seres humanos constituimos una especie que se realiza exclusiva y “naturalmente”en comunidad, por lo que individuo y comunidad resultan inseparables y la cooperación el sustento básico de cualquier forma de autoorganización social.

Si la exacerbación de la competencia conducía hacia la atomización y a la consecuente desorganización, mediante la exaltación de la cooperación por sobre la competencia acontecería un fenómeno diferente y contrario. Perón había observado este acaecer en Europa con el comunismo real (URSS). Allí la expansión de la cooperación llevada a su límite conduciría indefectiblemente hacia la despersonalización del ser humano, a su insectificación y a la pérdida de su libertad y creatividad individual.Por tal motivo no dudó en pronosticar la implosión del régimen Soviético.

El resultado final de la segunda guerra mundial llevó a Perón y su equipo a considerar que dos paradigmas civilizacionales se disputarían el futuro. El de un capitalismo de base individualista con impronta darwinista que empujaría a la humanidad hacia la incertidumbre, el caos y la depredación. Y el otro,el de un comunismo también de base materialista y sustentado en la supresión de ciertas capacidades y derechos esenciales y vitales que conduciría indefectiblemente a la cosificación humana. Mientras el capitalismo para Perón no era una doctrina sinó “(…) una torpe forma del materialismo explotador,” el comunismo será “su consecuencia”. Y expresará enfáticamente que“(…)mientras el capitalismo insista en sus abusivos sistemas de explotación humana y la explotación del hombre por el hombre sea su norma, el comunismo irá adelante con su ritmo tan rápido, como intenso sea el egoísmo capitalista en su ritmo de explotación”[5].

¿Resultaba factible en dicho contexto histórico y geopolítico pensar una alternativa a ambos? ¿Era posible una tercera posición?

Ya en tiempos de su participación en el gobierno instituido a partir de la revolución del 4 junio de 1943, Perón y su núcleo íntimo pondrán en marcha un modelo alternativo que, desde la periferia y a partir de un nacionalismo defensivo de base anticolonial, permitiera sentar bases firmes para un desarrollo armónico entre las dos tendencias mencionadas en el marco de una concepción tercerista.

A fin de neutralizar la expansión de la competencia que observaba como generadora de ese desequilibrio anárquico, la labor política dentro del gobierno se concentrará en promover el desarrollo y crecimiento de las organizaciones (posteriormente denominadas libres del pueblo)[6] a través de una acción gubernativa sustancialmente ¨promotora¨ y no paternalista o protectora.El impulso de las organizaciones libres que aglutinaban fuerza de trabajo generadora del capital, será prioridad indispensable para restablecer tal equilibrio. La armonía que se perseguía presupondrá entonces un tránsito del yo al nosotros no como “(…) un exterminio de las individualidades, sino como la reafirmación de éstas en su función colectiva” (PERON:1949)

Para alcanzar tal equilibrio armónico no sólo debía superarse el estado de incertidumbre que amenazaba al ser humano condenandolo exclusivamente al progreso material, económico y técnico, sino también propender a un florecimiento espiritual a una restitución de lo sagrado que, según Perón, habían sido desplazados en el correr de las décadas. Dicho florecimiento demandaba, por una parte, el retorno hacia la espiritualidad en el más amplio sentido de la palabra y por otra, una cosmovisión que albergara y contemplara un sentido de patria y un destino común para el país concreto. La doctrina nacional que se instituirá normativamente mediante Decreto número 13.378 el 11 de agosto de 1954,intentará cubrir ese espacio sustentada en la trilogía fundacional del peronismo integrada por la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

Para Perón, neutralizar el individualismo y el colectivismo materialista delos tiempos históricos que corrían,requería por su parte de una concepción muy específica de la libertad.La libertad que proponía el liberalismo, ciega ante el interés común, vigorizaba al yo y negaba al nosotros, resultando ser enemiga natural del bien social. La libertad que proponía Perón era de tipo situacional, es decir aquella que vigoriza el nosotros y que resulta de una autoconciencia plena a la que se llega a través de la educación en el seno de una comunidad libre. La educación, entonces, centrada en valores,será considerada como el instrumento basal de esa comunidad orientada hacia la evolución delos derechos individuales hacia los derechos comunitarios.

En definitiva, para Perón, el equilibro y la armonía se concretarían mediante la realización del yo en el nosotros, con la condición de que ese nosotros se realice y perfeccione por el yo, en una relación no dialéctica.

En síntesis, el primer peronismo promoverá un modelo de desarrollo de las personas humanas en su dimensión colectiva ya que el individuo sólo se realiza en comunidad y la comunidad se realiza en el individuo. El sujeto político será para el primer peronismo la totalidad pueblo que imprime al individuo un sentido y un destino común, así como el sujeto histórico será el trabajador organizado dueño de la fuerza del trabajo generadora del capital. La cultura popular será causa y consecuencia de ese colectivo y no deberá institucionalizarse sino promoverse.

Estos y otros presupuestos sustentarán el texto de la Comunidad Organizada. El discurso del primer mandatario, en oportunidad de la clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía, no puede ser comprendido como propositivo sino más bien descriptivo de lo que ya estaba aconteciendo enla realidad argentina. En tal sentido,dicho texto demarcará los lineamientos esenciales del orden comunitario que propuso el primer peronismo para la común unión de los argentinos.

Dos aspectos a resaltar.

Al concluir la disertación, un avezado participante me señaló que ésta descripción de la filosofía peronista podía ser asociada a las postulaciones de Brandenburger & Nalebuffquienes concibieron, a partir de la teoría de los juegos,el concepto de Coopetencia[7]. Dichos autores desarrollaron un modelo denominado Neto,cuyo objeto es el de representar las relaciones e interdependencia entre los diferentes jugadores de un juego de negocios. El valor neto se constituye a partir de un sistema de redes relacionales de cooperación competencia en el que las organizaciones asumen múltiples funciones y rastrean socios adicionales para generar valor. De acuerdo “(…) con Kossyva, Sarri, Georgopoulus (2014, p. 94), las relaciones de coopeticion consisten en dos dimensiones, la creación de valor y la apropiación de valor. La primera dimensión se debe a las actividades de cooperación, mientras que la segunda se deriva de las actividades competitivas[8].

Respondí en aquella oportunidad que tal conceptualización se encuentra radicalmente alejada del pensamiento de Perón. Mientras que el concepto de coopetición representa una estrategia orientada a maximizar recursos y ganancias en un marco donde la competencia domina y donde rigen estrictamente los componentes materiales, la armonía entre ambas que plateaba Perón se daba en el campo de lo material y de lo espiritual constituyendo de esta forma una teoría sobre la organización comunitaria.

Concluyendo y a los fines prácticos, considero que parte de los desafíos que enfrenta el actual gobierno son, en términos de desequilibrio y desorganización yen ciertos aspectos,asimilables a aquéllos que imperaban en los tiempos previos al peronismo. De esta manera invitamos al lector a interrogarse si no vale la pena apelar a los presupuestos acá esbozados y a otros tantos no enunciados por razones de espacio, para afrontar la complejidad de la realidad actual y de nuestro futuro.

Claro está,deberá comprenderse que las postulaciones filosóficas y teóricas  que acompañaron al primer peronismo, no fueron el producto de un ser iluminado, sino de una progenie inserta en serie de procesos culturales, universales y particulares, que desde la periferia,asumió con un coraje inédito la labor extraordinaria de formular una tentativa de paradigma civilizacional alternativo a los que aparecían con capacidades hegemónicas, pero que no resolvían los desafíos existenciales que la humanidad.

 

Es ensayista y profesor universitario. Es además Director del Departamento de Planificación y Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Lanús.

 

[1]Perón, Juan Domingo “Las Autodefensas del Movimiento” en La Doctrina como fundamento de la Organización”. Discurso pronunciado el 8 de noviembre de 1973 en la Confederación General del Trabajo.

[2]Perón, Juan Domingo: Conferencia de Clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía. 9 de abril de 1949. Teatro Independencia. Provincia de Mendoza.

[3]Perón, Juan Domingo: Conferencia de Clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía… ibídem.

[4]Perón, Juan Domingo: Conferencia de Clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía… ibídem.

[5]Perón Juan Domingo: Los Vendepatria, las pruebas de una traición”. Editorial Atlas, 1957.

[6] Que posteriormente adquirirán status normativo mediante Decreto número 13.378, del 11 de agosto de 1954.

[7]Barry J. Nalebuff, Adam M. Brandenburger: COOPETENCIA.  traducción Jorge Cárdenas Nannetti.Bogotá: Grupo Editorial Norma. Año 2005.

[8] Gómez Díaz, Javier;García Garnica, Alejandro;y CurielAvilés Gustavo:La Coopetencia, interacción de dos relaciones antagónicas. En http://www.scielo.org.co

 

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