JAURETCHE Y LA COMUNICACIÓN POLITICA

Por Pablo Vazquez

A “Pancho”, Luís, Elena, “Pepe”, Diego, Eduardo, Leticia, Pablo, Delia y Ernesto “Yo digo lo que conviene y el que en tal huella se planta debe cantar cuando canta con toda la voz que tiene”. Lema de “F.O.R.J.A”, órgano oficial forjista
Introducción
Pasada la elección porteña – y más allá de resultados – se reafirmó la tendencia de estos años en el cambio profundo del sistema de partidos. El viejo esquema de partidos burocráticos de masas – centralizado en Argentina en el Radicalismo y el Peronismo – cedió ante el actual sistema de partidos “profesional electoral” con una figura central con fuerte presencia mediática y un discurso “atrapa todo”, apto para abordar los clivajes de la sociedad, atentos a las encuestas, permeables a todo electorado y flexibles a la actual perspectiva neoliberal “postsocial” que se pretende imponer desde los espacios del Poder.
Sin embargo, al analizar en la historia argentina aquellas líneas del pensamiento nativo que pueden ayudar a explicar el presente en una perspectiva nacional – el “hoy” desde el “acá y ahora” – la experiencia ideológica, cultural y política de Arturo Jauretche, en particular durante su actuación en F.O.R.J.A, da algunas pistas sobre el repensar de la situación actual como Nación sin que encuestas, marketing político y asesores importen.
La acción política de inicios del Siglo XX trazó la necesidad de replantearse marcos teóricos diferentes a los modelos europeos vigentes para analizar la realidad nacional dada la riqueza cultural originaria de nuestra nación, el carácter de heterogeneidad de nuestro pueblo – caracterizado por “multígeno” por Raúl Scalabrini Ortiz – y la larga tradición de confrontaciones entre las posiciones políticas más arraigadas en lo nativo de aquellas más ligadas a lo foráneo.
A fin de quebrar la hegemonía del “Régimen” los radicales, socialistas y nacionalistas, entre otros, – al margen de algunos actos revolucionarios – apelaron a un sinnúmero de acciones de difusión doctrinarias y estrategias electorales a fin de captar las voluntades de adherentes y futuros votantes. Es así como se multiplicaron mítines y reuniones donde oradores y debates ideológicos se mezclaban con punteros políticos, juegos de naipes y comidas criollas disputándose el calor popular.
En esa mezcla de la vieja práctica política y las nuevas prácticas incorporadas en el Siglo XX se desenvolverán los partidos políticos argentinos con sus acciones, sobretodo con el advenimiento del Radicalismo como gobierno.
Tras el Golpe de Estado en 1930 y la instauración del sistema político denominado “Década Infame” un grupo de jóvenes militantes radicales de sólida formación intelectual y gran sensibilidad en lo artístico y cultural deciden conformar una organización política original de gran impacto.
La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (F.O.R.J.A) se constituye como línea interna dentro de la U.C.R buscando recuperar ideológica y políticamente el nacionalismo de Yrigoyen, teniendo como antecedentes la Reforma Universitaria, la comunión de ideas con el APRA de Perú, la épica de la revolución de Paso de los Libres de 1933 y un bagaje cultural “modernista” incorporado por las personalidades de sus miembros.
Este sector marcó un cambio profundo en la metodología de acción política al plantear un nuevo lenguaje y nuevas formas de comunicar su ideario, el cual sería el antecedente de la comunicación política moderna en Argentina.
El forjismo buscó superar la práctica política habitual impuesta desde el tiempo del patriciado, anticipando el desarrollo político moderno de manejo y comunicación de masas inaugurado por el Radicalismo y potenciado por el Peronismo, actuando como bisagra en la praxis entre ambos movimientos nacionales.
De todos sus integrantes el bonaerense Arturo Jauretche, tanto en pensamiento como en actuación política es la figura más representativa del “forjismo” y quien definió, junto a Raúl Scalabrini Ortiz, el particular estilo de comunicación política de FORJA.
Horacio González sostiene que: “… se trataba de dar vuelta el mapa de significaciones culturales que resultaba dominante en la Argentina, y para tan ardua tarea los publicistas de F.O.R.J.A debieron inventar un nuevo lenguaje, quizás lo que podríamos considerar un lenguaje publicísticamente moderno y de vibrante agitación cultural”.
Tomo el concepto de comunicación política por ser más amplio que el de propaganda y expresar mejor la experiencia desarrollada por F.O.R.J.A entre su creación en 1935 hasta su autodisolución en el año 1945, ya que – según Jauretche – la finalidad de FORJA excedió lo electoral y buscó generar conciencia en el pueblo a través de sus investigaciones y denuncias.
El mismo Jauretche afirmó que lo de F.O.R.J.A no fue una doctrina ni un programa sino un punto de partida para el análisis de la realidad y los lazos de dependencia que someten al Pueblo.
Comunicación política forjista
1. Características del ideario forjista
Gabriel del Mazo refirió que la orientación forjista poseía identidad radical y fidelidad yrigoyenista, a la vez que F.O.R.J.A promovió “el modo nacional de ver las cosas como punto de partida de toda doctrina o plan político para el país, es decir, lo inverso de lo que hacen los partidos, grupos o círculos autotitulados de doctrina”. Y agregó que “la incorporación a F.O.R.J.A, implicaba la renuncia personal a toda perspectiva política, posición moral que aparte de serlo, facilitó la tarea de examen en profundidad de la realidad argentina e ir fijando bases y puntos de articulación para un pensamiento común”.
Siguiendo este análisis Delia García agregó – analizando el intento “alfonsinista” de reinterpretar el forjismo en los ’80 – que “el registro evocativo de FORJA adquiriría de manera dominante un perfil de ejemplaridad, amalgamado ahora a la huella constitutiva del radicalismo como fuerza partidaria asimilada a los principios democráticos”.
Se le puede añadir el concepto analizado por Francisco Pestagna del pensamiento jauretcheano de “humildad como virtud y como herramienta” el cual, frente a la soberbia de la superestructura cultural, rescata los saberes y pareceres populares a la vez que plantea una transmisión simple pero cargada de significantes.
Esto potencia la “persuasión” como elemento capital en la acción forjista, de gran utilización no sólo en el Peronismo – Perón mismo hace hincapié en este concepto como modo de construcción política – sino que se disemina como forma política en las demás fuerzas políticas.
A tal efecto ejemplifica Jauretche que: “rehuyo todo esoterismo, terminología técnica, y todo valor entendido para iniciados, que se utiliza generalmente para dar al profano alta idea del que escribe y ocultar el meollo de las cuestiones, induciendo a la creencia de que se trata de temas abstrusos. Y no es así: las cosas no son difíciles: las hacen difíciles los que quieren confundir para reservarse el monopolio de su manejo o para servir los intereses que medran en la oscuridad”
A su vez se buscó abarcar a todos con el mensaje forjista tratando de cruzar transversalmente a todos los sectores políticos a la vez de superar el esquema radical en lo partidario.
Jauretche dirá que: “Nos propusimos operar sobre la base de las coincidencias que nos habían llevado al radicalismo yrigoyenista y que hacían a los intereses permanentes de la Nación y el pueblo, y vimos sobre la marcha que era fácil una acción común sobre el análisis de los problemas concretos y las soluciones concretas, encarando la acción política como tal y no como expresión de ideologías o líneas dogmáticas. Comprobamos que los hechos unifican y las abstracciones dividen y que por sobre la carnadura de los acontecimientos, las divergencias del nivel ideológico pierden importancia ante la demanda de las soluciones”.
2. El método de análisis
Y es así como un grupo de jóvenes “desarrollan un pensamiento nacional alejado de las influencias europeas y concentrado en el “desde y sobre”. En este sentido, FORJA, tal como afirma Fermín Chávez, aspira a la formulación de una “epistemología de la periferia”, entendiendo por tal, aquella desarrollada por las naciones que experimentan una situación de dependencia colonial”.
El primer paso fue fijar un método de estudio y análisis que partió de lo inductivo, de la experiencia y lo empírico. Este criterio lo expuso Manuel Ortiz Pereyra y fue retomado por Jauretche en sus escritos. De hecho Ortiz Pereyra es el “padre” intelectual del pensamiento jauretcheano al esbozar y anticipar varias líneas de pensamiento que luego Don Arturo retomó años después.
Escribió Ortiz Pereyra que: “El conocimiento no es otra cosa que la relación del sujeto que quiere conocer, con el objeto que debe ser conocido. Casi más propio sería decir: la resultante de la combinación de un sujeto con un objeto.
A la reconsideración de la intuición, la experiencia, el sentido común y la comunicación directa sin intermediarios le suma la utilización de categorías de pensamiento ya existentes que brindaron herramientas para cimentar un análisis político.
De allí la adhesión forjista y del propio Jauretche al Revisionismo Histórico como camino para develar el pasado “no oficial” federal y reconocerse en el presente dependiente, pero sin caer en la visión reaccionaria del nacionalismo oligárquico.
Por eso es clave es la diferenciación entre el nacionalismo defendido por F.O.R.J.A de aquel impulsado por los nacionalistas de cuño oligárquico, a los que Jauretche recrimina que: “El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre; el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo, y esta es la substancial diferencia. Para ustedes la Nación se realizó y fue derogada; para nosotros, sigue todavía naciendo”.
Pero al mismo tiempo asimila el método marxista del materialismo histórico a fin de estudiar las fuentes de la dependencia económica, aunque sin adherir al concepto de lucha de clases. De hecho su planteo básico antinómico será contraponer el concepto de Nación y Patria al del imperialismo.
El propio Jauretche explicó que: “Nos nutríamos entonces de la literatura de lucha. Los manuales marxistas sobre el imperialismo, los escritores norteamericanos que hablaban del tema, las cosas del APRA, nos apasionaban aunque no nos satisfacían del todo, demasiado distantes de la realidad concreta que nos rodeaba”.
3. La Comunicación Política
La comunicación política es aquella que “lleva una impronta directiva, en mayor a menor medida, ya que procura dominar, orientar o influir el comportamiento de otros, de modo que lo importante estriba en determinar si tiene un sentido comunitario o carece de él”.
Entonces ese objetivo buscado por los forjistas de influir en la población – de forma horizontal – y de señalara a las autoridades nacionales su corrupción – de abajo hacia arriba – para su toma de conciencia de la situación de dependencia vivida se unía a la necesidad de posicionarse dentro del Radicalismo como opositores, a la vez de proyectar un pensamiento nacional rico en originalidad.
a) Publicaciones, Boletines e Informativos
Como base de publicaciones utilizaban el diario “Señales” – como tribuna preforjista – donde, desde 1935, Jauretche y Scalabrini Ortiz, entre otros, colaboran en artículos medulares sobre la situación nacional.
A eso le suman en 1936 el esfuerzo con el boletín “F.O.R.J.A”, junto a otros más efímeros como “Argentinidad”, “El Mentor” o “Comentarios Forjistas”.
De mayor duración fueron “Señales Argentinas” de Mar del Plata, “La Víspera” de Buenos Aires o “F.O.R.J.A” de Bahía Blanca. Se repetirá el nombre de “Argentinidad” pero de Entre Ríos, “Forjando” de Rojas u otro de igual nombre de Lincoln.
También el “Reconquista” de Scalabrini Ortiz – con sus 40 números – quedo como periódico favorable al ideario forjista.
A su vez la propia F.O.R.J.A tendrá sus propias publicaciones en los 13 “Cuadernos” escritos por Scalabrini, del Río, Del Mazo, Dellepiane, Gutiérrez Diez y declaraciones en conjunto de los forjistas. A eso se le suman la reedición del libro de Ortiz Pereyra “El S.O.S de mi Pueblo”, junto a conferencias publicadas como la de Atilio Cattaneo “El moderno Ejército Argentino”, la reedición de “Vida del Chacho” de José Hernández con prólogo de Capelli, o los cuadernillos de Jauretche: “Radicalismo y Nacionalismo” y “Forja y el problema universitario”
A eso se le agregan cientos de sueltos, volantes y afichetas con invitaciones a conferencias, slogans de fuerte significación y demás avisos sobre actividades forjistas.
b) El estilo de comunicación jauretcheano
Arturo Jauretche inauguró un estilo de comunicación único, tanto en el poema “El paso de los Libres” donde rescata la poesía gauchesca de tono político – épico, con prosa ágil y pluma hermanada con Hernández y Ascasubi (según el prólogo de Borges); y en las “cartas de Mr. Pickwick” del citado diario “Señales”, que informaba desde la visión de un súbdito inglés – como un tercero – sobre el “estilo colonial de Argentina” cargado de ironía y mordacidad, siendo en ambos casos un antecedente del estilo que Perón desarrollaría años después, en parte por la influencia jauretcheana de los años de la Revolución de 1943, en parte por la captación racional del propio Perón de la necesidad de construcción de un lenguaje político moderno que reincorpore y fusione lo campero con el lunfardo porteño.
También refirma un estilo de “estrategia para-académica” (Pestanha dixit) donde, ante la falta de aceptación y reconocimiento de los ámbitos académicos superestructurales y de los medios de comunicación de la época le impuso potenciar un sentido creativo a la difusión del ideario forjista, con base en la formación cultural y poética de la mayoría de los forjistas que se empaparon del espíritu modernista a nivel literario de los años ’20, el legado de los grupos “martinfierristas” – donde muchos participaban – o en el espíritu del folclore o del tango (caso Homero Manzi) que unía la creación artística con lo popular. Esto se verifica en sus versos de la “Marcha de la Guardia Forjista”, de factura similar a los de Homero Manzi en su “Milonga sobre F.O.R.J.A”.
Esa difusión de daba en actos de escaso público, los cuales – cajón de madera mediante – permitía a Jauretche y a los demás forjistas enfrentar a los transeúntes en mítines espontáneos o no con verdades que estaban vedadas y que buscaban convencer en el “cuerpo a cuerpo” en una tarea militante de sacrificio y lucha constante.
Además la esencia de la comunicación jauretcheana lega un sinnúmero de frases que F.O.R.J.A utilizó como punta de lanza de su prédica.
Así encontramos:
“Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina libre”, impactante por su síntesis y su significancia.
“Sólo FORJA salvará al país”, refirmando sus metas elevadas y su entrega política.
“Patria, Pan y Poder al Pueblo”, en sintonía con slongans de 3 ideas fuerzas – síntesis doctrinal – de los movimientos políticos modernos
“¿Los argentinos somos zonzos?”; haciendo un llamamiento incorporando el lunfardo
¡Sólo hay un Nacionalismo: El Radical! ¡Sólo hay un Radicalismo: El de F.O.R.J.A!, planteado desde el conductismo para reafirmar el forjismo como síntesis entre radicalismo y nacionalismo, a la vez de reafirmar su legado.
También en el terreno de la simbología, si bien mantienen algunos atributos radicales (por ejemplo el escudo radical clásico, los colores rojo y blanco y la boina blanca) empiezan a incorporar otros como:
El símbolo de la “Pirámide de Mayo” como elemento integrador de las corrientes del cauce nacional y de la tradición histórica argentina, ya que “F.O.R.J.A opone la Argentina de la Pirámide de Mayo emancipadora y popular a la oligárquica argentina del obelisco”
Marchas propias como la “Marcha de la Guardia Forjista”, de Jauretche o la “Milonga sobre F.O.R.J.A” de Manzi, de contenido combativo y reafirmador de su identidad
La identidad interna forjista, que llevaba a que – hasta en su trato, saludos personales y cartas entre los militantes – imperase un fuerte espíritu de cuerpo (Ej.: “un abrazo forjista”; “Abrazos y FORJA”; Reciba un abrazo cordial y la seguridad que SOLO FORJA SALVARA AL PAIS”; “en hermandad forjista”; etc.)
Y, por último, valorar el aporte de Jauretche en incorporar palabras al vocabulario político nacional como “fubismo”, para aquellos estudiantes sesgados en idealizar un modelo que cuando se corporizaba en hombres concretos era rechazado, o “intelligentzia” enmarcando a nuestra elite intelectual de derecha e izquierda con mentalidad colonial, ya que “si por una parte la política inglesa buscó la balcanización del Río de la Plata, para el cumplimiento de sus objetivos, esta línea política coincidía con el pensamiento de las minorías ilustradas, sucesivamente directoriales, unitarios, mitristas y régimen, divorciados espiritualmente de América y del origen hispano-indígena d ésta, y cuyo presupuesto teórico era formar Europa en el Río de la Plata; un remedo local de los modos, las instituciones y la estructura social de lo que entendía por civilización frente a la realidad designada como barbarie”.
El propio Don Arturo dirá: “Creo haber sido el inventor de la palabra vendepatria o por lo menos su divulgador inicial, desde el semanario Señales. El uso de la expresión oligarca – ya empleada en el poema El Paso de los Libres, en la acepción popular, así como las expresiones vendepatria y cipayo, las popularicé desde el periódico Señales y en otros de vida efímera, en los años posteriores a la revolución de 1930″.
Palabras sin fecha de vencimiento que aún hoy marcan la línea de pensamiento y acción entre “la posición nacional” y “los de afuera que someten y los de adentro que entregan”.
A modo de conclusión
F.O.R.J.A, como afirma Ernesto Ríos retomando a Jauretche, como experiencia política fue un fracaso.
Tras su disolución se insertaron algunos en el Peronismo – en especial en la Administración Mercante – pero siempre tuvieron una relación tirante con el naciente Movimiento.
Los peronistas desconfiaban de los ex forjistas por verlos unidos cual logia más allá del propio Peronismo. Ellos, a su vez, por su condición de intelectuales disentían con algunos aspectos del Peronismo, sumado a su intención de querer potenciar un proyecto propio con Mercante en caso que él hubiese sido el sucesor de Perón, cuestión que tras la reforma constitucional de1949 tuvo los días contados.
La labor de Jauretche al frente del Banco Provincia de Buenos Aires estuvo en sintonía con la política económica nacional de Miguel Miranda, potenciando en Jauretche la idea de una “burguesía nacional” de cara al desarrollo económico argentino.
Pero la salida de Miranda y de su proyecto económico, a la vez de observar Jauretche que empezaban los problemas políticos cuando “son reemplazados los combatientes por los pensionistas del poder”, esto es, cuando la alcahuetería minó el Movimiento Nacional en detrimento de los laboristas y forjistas marcó el final a la gestión de Jauretche.
Tras el fin político del “mercantismo” los antiguos forjistas fueron echados, perseguidos y hasta encarcelados. Luego del golpe de Estado de 1955 se unieron a la Resistencia Peronista a favor del retorno de Perón y de los derechos obtenidos a través del primer peronismo impulsando diarios, escritos y adhiriendo al levantamiento del Gral. Juan José Valle en 1956. Posteriormente Scalabrini y Jauretche, adherirían a Frondizi y su intento – fallido – de reestructurar un nuevo movimiento nacional superador del Peronismo, del cual se vieron defraudados por el cambio de la política frondizista.
Arturo Jauretche siguió dando batalla con sus geniales escritos – a saber “Los Profetas del Odio y La Yapa”, “El Medio Pelo en la sociedad Argentina (apuntes para una sociología nacional), “Filo, Contrafilo y Punta”, “manual de Zonceras Argentinas”, entre otros – y su dispar actividad política, pero siempre del lado de las causas populares, hasta su muerte el 25 de mayo de1974.
Pero si F.O.R.J.A fracasó en lo político como legado aún marca un camino para referenciar como ese grupo de jóvenes intelectuales y escritores modernistas emplearon astucia, creatividad e ingenio para reflejar la situación de dependencia que vivía el pueblo argentino. De la creación cultural se condujo a estructurar esa protesta en una organización política de altas miras y profundo estudio de la realidad nacional.
En tiempos donde la TV impone candidatos las jóvenes generaciones descreídas de la política, con un fuerte compromiso en lo social y en la creación cultural redescubran la ideología y el accionar forjista a través de su comunicación publicística que no perdió vigencia y que puede dar algunas claves para entender el presente y estructurar un proyecto de cuño nacional y sentir popular que Argentina aún espera.
Bibliografía:
Archivos:
Archivo FORJA de Francisco José Capelli, propiedad del Dr. Ernesto Adolfo Ríos,
Archivo personal del autor
Libros:
CHAVEZ, Fermín: “Porque esto tiene otra llave, de Wittgenstein a Vico”, Bs, As, ed Pueblo Entero, s/a
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GALASSO, Norberto: “Jauretche y su época. De Yrigoyen a Perón. 1901 – 1955”, Bs. As, Ed. Corregidor, 2003
GOLDAR, Ernesto: “JAURETCHE”. Cuaderno Crisis nº 17. Bs. As, Crisis, 1975
JAURETCHE, Arturo: “F.O.R.J.A y la década infame”, Bs. As, Ed Coyoacán, 1962
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PESTANHA, Francisco José… (et. al.): “F.O.R.J.A, 70 años de Pensamiento Nacional”, Bs. As, ed. Corporación Buenos Aires Sur, 2006
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MELO, Artemio: “Compendio de ciencia Política II”, ed. DEPALMA, 1983
SCENNA, Miguel Ángel: “F.O.R.J.A. Una aventura argentina (de Yrigoyen a Perón)” Tomo I, Bs. As, ed. La Bastilla, 1972
Varios Autores: “Seminario: la Argentina y el Pensamiento Nacional”, Bs. As, ed. Cátedra “Dr. Arturo Jauretche” del Archivo y Museo Históricos del Banco de la Provincia de Buenos Aires, 2005
Publicaciones:
Periódico “F.O.R.J.A”, enero de 1944, Bahía Blanca, Pcia. de Bs. As
Revista “CREAR en la cultura nacional”, Bs. As, ed. Corp. CREAR Ltda., año 3, nº 4, junio/julio 1983
Catálogo de la Muestra Documental “F.O.R.J.A. El comienzo de la política moderna en la Argentina”, Bs. As, ed. Biblioteca Nacional, 2006

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