EL GOLPE

Por Eduardo Rosa

El golpe solucionaría todo aquello que molestaba a los buenos burgueses bienpensantes.
Yo era – y soy – un burgués, por el solo hecho de pertenecer a la media clase media.
Pero yo no era – ni soy – bienpensante.
Tal vez solo soy muy modestamente “pensante”, y no siempre acertadamente. Pero por el solo hecho de pensar una vez por mes pienso que pienso (valga la redundancia), doce veces más seguido que lo que lo hacen las doradas clases medias. Porque pensar no es hacer cálculos para ver si se puede cambiar el auto ni elegir un lugar bueno y barato para las vacaciones.
Hay quienes creen que pensar es la sabiduría relativa de aplicar pre-conceptos y clasificar en su correcta y aprobada escala de valores a todo y a todos. Y la escala de valores es el promedio de lo que piensa “la gente” – Y “la gente” es por supuesto la gente con la que nos rodeamos, sea que fuésemos rugbiers de la zona norte o sicobolches de la calle corrientes..

SOY LEYENDA.

Hubo en los años 50 en la Argentina una gran revista de lo que luego se llamó “ciencia ficción” que se llamaba “Mas Allá”. Allí leí un cuento titulado “Soy Leyenda”.
Relataba una epidemia de vampirismo. Ustedes saben: Un vampiro muerde a un no vampiro y este se convierte en ídem mordiendo a otros y la cosa crece.
Pues bien, el relator era un único sobreviviente a la epidemia. Tenía ristras de ajo en las ventanas, crucifijos, espejos, balas de plata y todo el equipo aconsejable en estos casos. Los vampiros aullaban toda la noche buscando como entrar, pero la defensa era sólida. Al salir el sol, el protagonista, provisto de su correspondiente estaca salía a buscar a los yacentes vampiros para matarlos según la tradición ordena.
Un mediodía de sol vio llegar a su casa una muchacha. ¡Alguien más! ¡No estaba solo!.
Conversando por fin con un igual la joven le confesó: Yo también soy vampiro.
– ¿Pero, como? ¿Y el sol? – Ya encontramos una vacuna contra ello, pero no se asuste, estoy de su lado. Yo lo he defendido en mi cátedra porque hay muchos que lo quieren condenar. ¡USTED ES UNA LEYENDA!.

Eso me pasaba a mí en el año 76. Toda, pero TODA la clase media bienpensante a la que pertenezco apoyaba al Golpe.
Lo que era bueno y deseable se había convertido en horrible y viceversa.
Y yo, que nunca fui ni soy bienpensante me había convertido en una leyenda.

¿Nunca analizaron lo que significaba el “Por algo será”?.
La simplificación era así: No sé que hizo o pensó ese hombre mujer adolescente o niño del que me hablan. No sé ni lo quiero saber porque me incomoda pensar. Por eso dejo que piensen los que tienen la responsabilidad del hacerlo. Yo los dejo hacer y confío en ellos. Ese del que me hablás no debe ser trigo limpio, porque esta gente es buena y justa – y yo no la analizo porque no quiero pensar – y no secuestra tortura y mata a quien no se lo merezca.

¡Que descansada es la vida del que no piensa!

Eduardo Rosa – 23 de marzo del 2006

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