EL MITO DE JAURETCHE

Por Ernesto Adolfo Rios

A Leticia Catalina Manauta

“… a distinguir me paro las voces de los ecos…”
Antonio Machado

Jauretche es un mito de izquierda. Y FORJA, de algún modo, también lo es.
Esto atenta contra la cabal comprensión de la agrupación y de sus hombres –cuya real significación se intenta rescatar en los tres volúmenes de “FORJA 70 años de Pensamiento Nacional”- al institucionalizar una serie de lugares comunes, funcionales a procesos coyunturales pero alejados de la verdad histórica: algo así como “las zonceras forjistas sobre FORJA”.
Ya Delia María García , al analizar “los usos de la memoria” operados con la agrupación, planteó la cuestión con meridiana claridad. Y contrastó varias de las sentencias al uso con las opiniones retrospectivas de sus protagonistas.
Fue Juan José Hernández Arregui, en su clásico libro , el iniciador del mito. Allí, en el capítulo “FORJA y la lucha popular por la liberación nacional”, con metodología marxista, analiza a través de prolija documentación el derrotero forjista, caracterizando a la agrupación como “el gran eslabón de la cadena que explica, desde 1916 en adelante, el paulatino ascenso de las masas nacionales a la vida plenamente histórica de la Argentina como Nación”. Se justifica así el carácter de “puente” que habría tenido FORJA entre los dos movimientos de masas más importantes del siglo XX en Argentina (el irigoyenismo y el peronismo), y que ya había esbozado, hacia 1946 y como al pasar, Atilio García Mellid .
El propio Arturo Jauretche, por su parte, contribuye a la creación del mito, instalándose él mismo también como tal, a través de una serie de trabajos nacidos a la luz de la década del sesenta fundamentalmente.
Hoy, continuando con esa “tradición mítica forjista” (que ha tenido, y tiene, notables expositores, como en su momento la bella pluma de Jorge Abelardo Ramos) nos encontramos con los meritorios y enjundiosos trabajos del prolífico Norberto Galasso.
¿Cuál ha sido la razón “fundante” del “mito” de FORJA y de Jauretche? ¿Cuál ha sido la funcionalidad política que lo engendró?
FORJA, nos enseña el “mito”, es un grupo minoritario que, no obstante, impregna a todo un pueblo con sus ideas: una “élite” intelectual esclarecida, conformada básicamente por jóvenes provenientes en su mayoría de hogares de clase media, que dan “contenido” a una “revolución”, en un marco urbano. Y que se autodisuelve tras la eclosión popular del 17 de Octubre de 1945, habiendo cumplido sus fines… Arturo Jauretche, “alma mater” de la agrupación, el esclarecido conductor que provincializará el Banco de la provincia de Buenos Aires siendo su Presidente, y que será “maestro” de generaciones de argentinos al mostrar el alcance nefasto de las “zonceras”…
Esta imagen sin fisuras de FORJA, y del propio Jauretche, no se corresponde con la realidad. En trabajos anteriores se han señalado algunos aspectos del tema, aportando para su comprensión algunos de los inéditos documentos existentes en el Archivo del Dr. Francisco José Capelli.
No obstante, es menester una enumeración suscinta de algunos aspectos omitidos, ocultados o soslayados por el “mito”: FORJA no es un fenómeno ni exclusivamente porteño ni exclusivamente urbano; la procedencia mayoritaria de los forjistas, salvo en la ciudad de Buenos Aires, es de raigambre obrera, llegando a contar con un militante en la esfera de conducción de la propia Confederación General del Trabajo; el aporte ideológico forjista no es ni el único ni el fundamental en el “corpus” de ideas del justicialismo; la tarea de Jauretche en el Banco de la provincia de Buenos Aires no es autónoma, sino que responde a las directivas del Ministerio de Miguel López Francés; el sanjuanino Juan Alvarado y el entrerriano Héctor Maya, forjistas de la primera hora, son electos gobernadores de sus respectivas provincias en 1946; la disolución de FORJA no fue una decisión aceptada por la mayoría de los militantes de la agrupación, sino una maniobra realizada “entre gallos y medianoche”; la labor intelectual de Jauretche es posterior a la caída del peronismo ; esa labor intelectual se sostiene con la dote de Clara Iturraspe y los aportes de Natalio Botana; las “zonceras” son la apropiación, a medias confesada, de los “aforismos sin sentido” de Manuel Ortiz Pereyra …
La malograda Alicia Eguren da una clave para entender los porqué del “mito”: “Jauretche nunca ha sido peronista” , asevera tajantemente en una carta a Francisco José Capelli.
Del mismo modo que Jauretche, no han sido peronistas los epígonos más conspicuos de la llamada “izquierda nacional” (desde Hernández Arregui hasta Galasso) creadores y sostenedores del “mito” de FORJA y de Jauretche. Tampoco han sido peronistas los jóvenes provenientes de hogares “gorilas” –y “gorilas”, en cierto sentido, ellos mismos- que hacia finales de los sesenta y principios de los setenta no pudieron sustraerse al “hecho maldito del país burgués”.
Todos ellos necesitaron del “mito” de una FORJA y un Jauretche que, cual bíblico Jordán, los redimiera del pecado antipopular de sus orígenes (sin hacerlos, por ello, peronistas)…
Y como paradoja, la memoria de FORJA y de Jauretche, y hasta la pervivencia del “mito”, tienen razón de ser porque en la historia argentina existió alguna vez un hombre esclarecido de nombre Juan Domingo Perón…

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