17 de Octubre de 1945. “Nunca más vi la plaza como ese día”

fuente: facebook museos berazategui

Adelina Humier, vecina legendaria y colaboradora del Museo Histórico y Natural de Berazategui, recuerda la jornada que se convirtió en un hito de la historia política nacional e internacional, a 66 años de la gran movilización.

Yo viví las calles de Buenos Aires de ese 17 de octubre de 1945, amaneció un día de esplendoroso sol. Los que entendieron al Coronel Perón, los desheredados que abrazaron desde el principio la justicia social dejaron las fábricas, los talleres, las oficinas y salieron a reclamar por la libertad de su querido Coronel… Los Descamisados, con un sol radiante encaminándose hacia Plaza de Mayo.

Levantaron los puentes del Riachuelo, los cruzaban en bote, a nado, nada fue imposible para esos hombres y mujeres que sabían muy bien adonde dirigían sus pasos, al hombre que los quería sacar de tanta injusticia, a ese Coronel que nunca los defraudó.

Junto a ese pueblo, brillaba ya la figura de Evita, esa mujer aparentemente frágil pero con un empuje avasallador con ese fuego en el que quemó su vida.

Hoy a la distancia de ese acontecimiento único en nuestra historia quiero rendir en Juana Larrauri fiel a Evita, el homenaje a tantas mujeres que lucharon y en José María Freyre unir a tantos buenos sindicalistas que ya no están y tanto lucharon por la causa del pueblo, “la causa de Perón”.

Mucho se ha escrito sobre este acontecimiento, algunos lo vivieron, otros no, yo todo esto lo viví, mis ojos lo vieron, mi corazón lo sintió. Tenía 20 años, hoy lo tengo muy grabado en mi mente, en mis retinas, pienso haber sido una privilegiada en vivir un momento tan histórico; otro momento tan importante fue mi lucha por el voto femenino que todas las mujeres argentinas, cualquiera sea su idea política, deben agradecer a Eva Perón.

Pasaron los años, el mundo cambió, la vida también pero lo que nunca deben olvidar los que son peronistas y militan en el partido lo que Perón dijo: “Si yo hubiera de decir que se necesita para conducir diría: Sinceridad, Lealtad y Honradez”.

Así revive Adelina la movilización obrera y sindical que exige la liberación de Juan Domingo Perón en el ´45, detenido por el gobierno militar del que fuera parte como Secretario de Trabajo y Previsión, tiempos en los cuales capta la voluntad política de los trabajadores, acrecienta poder y popularidad.

“Cuando entro a Rigolleau, no podía haber una persona sin trabajo”, expresa Humier. Y agrega: “Ser obrera era denigrante”. Así, pasa a trabajar en una oficina de Rigolleau situada en avenida Moreno 570, donde funciona la Sección Artística. “Pasé a ganar de 70 a 180 pesos, estaba muy contenta”.

Rememora que “la gente se portaba muy bien”. Y señala: “El 17 de octubre iba a trabajar pero me dicen que había revolución, no había nadie en las fábricas, a las 6:50 tomo tren y luego un ómnibus. La gente iba a las oficinas”.

Luego de tomar el subterráneo y un tranvía se entera, a través del sindicato obrero, que se deben retirar de sus puestos laborales. “A las 14 horas no había ni un gato ni un perro en las calles… parece que el Coronel…”, son los rumores que circulan entre la incipiente muchedumbre que deja sus hogares.

Considerado como uno de los máximos símbolos del peronismo y momento trascendente en la historia del movimiento obrero argentino, la fecha también se conoce como Día de la Lealtad Peronista. Y Adelina lo relata como si hubiese sido ayer nomás. Con el mismo fervor y exacta precisión.

Cuenta que se dirige a Avenida La Plata y Caseros, camino a Constitución para volver en tren a Berazategui, pero los servicios están cancelados. El país se detiene debido a la movilización que pide la liberación del Coronel, promotor de los derechos de la clase obrera.

“Había mucha gente, nadie gritaba, sólo se escuchaba un murmullo. Había señoras de delantal y chancletas, nunca había visto eso… Empezamos a caminar pero yo tenía tacos. Me quise comprar unas chinelas pero los negocios estaban cerrados”.

Enfatiza que siguen los rumores de una revolución, y esto la atemoriza hasta las lágrimas. Recuerda que se aloja en la casa de una familia andaluza conocida de su padre, en Constitución y Matheu, donde resulta difícil llegar por el tumulto de gente.

Sus ojos brillan, murmura, levanta la voz y sonríe. Esta mujer de 86 años, vibra al hacer memoria sobre la fecha. “Los teléfonos estaban cruzados. Mi familia me estaba buscando y mi padre llama a esta casa donde estaba alojada y da justo conmigo, ahí me tranquilicé”.

Se queda en la vivienda hasta el viernes 19 de octubre. Ese día vuelve a Berazategui. “Oía que hubo un levantamiento, y la señora de la familia no nos dejaba salir a nadie a la calle. En un momento me asomé y llegué a ver unos cascos, había camiones del ejército, me dio mucho miedo”.

Agrega que hubo un tiroteo en diario Crítica pero no pasa a mayores, no se dan graves enfrentamientos. Recuerda que el 19 no va a trabajar y decide comprarse zapatos. Y enfatiza: “Lo que me gustó es que nunca más vi la plaza así, como ese día, no me gusta cuando los diarios dicen mentiras”.

Adelina durante la entrevista periodística

Mientras nos cuenta su experiencia, muestra material histórico de la fecha

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