“El revisionismo surge por una necesidad de construir identidad” Entrevista a Francisco Pestanha

El integrante del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego estuvo en Paraná y dialogó con EL DIARIO.

Martes 11 de Septiembre de 2012 | 01:30

Francisco Pestanha destacó al revisionismo como un instrumento para visibilizar voces acalladas.
Foto: Francisco Pestanha destacó al revisionismo como un instrumento para visibilizar voces acalladas.
En los últimos años ha surgido una necesidad de construir otro relato sobre la historia argentina, uno más orientado hacia lo popular, que rescate los valores del federalismo. Surgió así una corriente de pensamiento plantada para abrir la posibilidad de conocer y bucear en ese pensamiento nacional, a través del redescubrimiento de esas porciones del relato borradas de los manuales escolares: el revisionismo.
“El revisionismo surge como una necesidad popular de reconstruir una historia más integral”, resume Francisco Pestanha en diálogo con EL DIARIO. “Tiene que ver con la forma en que se consolidó el Estado Nacional, sobre todo en la época de las guerras civiles, con la derrota del ideario federal y el surgimiento de un centralismo porteño oligárquico que construyó un relato en función de sus propios intereses”, agrega.
Pestanha no es historiador sino abogado especialista en Derecho Administrativo. Es también docente universitario, ensayista y escritor. Además, integra el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, un organismo creado por el Gobierno nacional que busca reivindicar a los hombres y mujeres que llevaron adelante una defensa y resistencia de lo nacional y que han sido invisibilizados por la historia oficial.
–¿Qué motiva a realizar un revisionismo de la historia argentina?
–El revisionismo histórico es uno de los fenómenos más interesantes, no solo en Argentina sino en Latinoamérica; y en el país vino de alguna manera a intentar reconstruir aquella parte de la historia que había sido ocultada por el relato oficial, sobre todo el protagonismo de los caudillos provinciales. Cuando yo era chico, los manuales hacían hincapié en las figuras de San Martín, Belgrano, Rivadavia, luego Mitre, Sarmiento, Roca; y poco o nada estudiábamos de las realidades provinciales, es decir, aquellos hombres o mujeres que de alguna manera habían construido el proceso independentista bajo la figura de los caudillos. Básicamente, lo que hace el revisionismo es reconstruir los procesos locales como aporte a la historia general e integral del país.

IDENTIDAD. El revisionismo viene entonces a construir un relato histórico desde lo particular a lo general, a completar ese relato con esas voces ausentes, pero que a la vez constituyen un engranaje fundamental en la gestación de la identidad de los pueblos.
–¿Se plantea entonces un enfrentamiento entre los revisionistas y la forma de construcción de la historia tradicional?
–El revisionismo nunca se planteó en término de enfrentamiento, siempre vino a aportar, lo que hace, obviamente, es discutir. La historia tiene una función esencial en el ámbito educativo: es una constructora de identidad, es un elemento a partir del cual se construye la identidad colectiva, es decir, el relato histórico te identifica como miembro integrante de un país determinado y si uno recorta la historia, hay mucha gente que queda fuera. Es el caso de los caudillos federales, el gauchaje, las comunidades de primeros pobladores, que no aparecían en los manuales, no eran sujetos históricos o eran tratados como sujetos antropológicos. Entonces, lo que hay es una necesidad de recuperar la historia completa de nuestro país y el revisionismo aparece como una herramienta de reconstrucción de la identidad.
–¿Es posible percibir en la vida cotidiana algunos de esos valores identitarios que hayan pretendido ocultarse?
–Sin dudas. Un fenómeno muy interesante es el reencuentro con lo americano ancestral, la reaparición de las comunidades de los primeros habitantes que estuvieron invisibilizadas durante años, no solo estadística sino culturalmente. Por eso el nuevo desafío tiene que ser realizar aportes a la reconstrucción de la subjetividad de esos pueblos. La Argentina está poblada desde hace 12 mil años y a lo largo de la historia hubo culturas extraordinarias. Todo eso se está reconstruyendo y revalorizando. Dentro de 20 años el relato histórico se habrá extendido hacia atrás de un modo tal que las nuevas generaciones van a tener conciencia de que no vivimos en un país joven sino en una Nación con componentes milenarios, y eso va a generar una responsabilidad directa y un compromiso diferente.

NUEVAS TECNOLOGÍAS. De la mano de los nuevos estudios, también se han generado otras formas de poner a las generaciones más jóvenes en contacto con la historia. Así como se han multiplicado los libros de texto y las publicaciones de autores de toda la geografía, el relato transcurre también por otros canales y se ha extendido al campo audiovisual y digital, de forma de hacerlo más ágil y dinámico. Sin embargo, como todo, tiene un punto de partida.
–¿Con qué herramientas históricas se reconstruye esa otra historia que ha sido borrada u ocultada?
–Obviamente la primera etapa del revisionismo es legendaria, tiene que ver con la actitud individual de hombres como José María Rosa, (Raúl) Scalabrini Ortiz, (Arturo) Jauretche, Fermín Chávez, que hicieron textos revisionistas a partir de una profunda voluntar y entrega. Hoy, por suerte, el revisionismo empieza a transcurrir por otros canales y lo más interesante es que en los últimos 15 años hubo una reconstrucción de las historias regionales. En Entre Ríos hay escritores que se han dedicado a reescribir la historia desde lo particular a lo general, y ese es un fenómeno esencialmente popular que se da desde las bases mismas, porque todo lo que se oculta, lo que se reprime, renace; y el revisionismo es la expresión de esa necesidad de comunicación que fue reprimida durante muchos años.
–¿Cómo cree que se verá todo este proceso con el tiempo?
–En la década de 1990, que fue de oscurantismo cultural, una de las manifestaciones artísticas más importantes fue el muralismo –ahora es el video– y había una presencia extraordinaria de lo femenino. De alguna manera, esas expresiones artísticas lo que hicieron fue anticipar lo que se venía. El arte es el único espacio donde no te pueden reprimir, el espacio más nítido de libertad creativa y es a partir de la cultura donde los pueblos resisten y preservan sus identidades. Ahora, el revisionismo va a crecer extraordinariamente y llegará un momento donde se van a articular ambos saberes. Las universidades, ante este fenómeno, ya están empezando a incorporar estos productos y el estudio del pensamiento nacional ya es obligatorio para todos los alumnos.

Fermín, el de El Pueblito

Pestanha se define como “discípulo” de Fermín Chávez, el historiador entrerriano nacido en 1924 en un pequeño caserío rural ubicado a unos 20 kilómetros de Nogoyá. “La figura de Fermín Chávez es señera y clave. Es un hombre que dio su vida a la patria, de una humildad extraordinaria, que inclusive sentía una añoranza tremenda de terminar sus últimos años en El Pueblito y sin embargo hizo el sacrificio de quedarse en la ciudad, una ciudad que lo agobiaba”, apuntó Pestanha. Fue Fermín Chávez un puntilloso investigador de la microhistoria a partir de sus vivencias personales. “Mientras en su ámbito familiar, creció escuchando un relato histórico vinculado a las hazañas de (Ricardo) López Jordán, que era un caudillo popular, en la escuela pública le fue impartido el relato clásico de la historia donde López Jordán constituía una figura insignificante y (Justo José de) Urquiza era el verdadero prócer”, destacó Pestanha. Juan Cruz Varela

LINK: http://www.eldiario.com.ar/diario/interes-general/nota.php?id=58033
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