La insoportable levedad de las capas medias. por Carlos Chino Fernández

El tema de las clases medias, capas medias o pequeñas burguesías fue largamente tratado a lo largo de la historia. En el plano internacional, desde la teoría clásica marxista, pasando por el funcionalismo y el liberalismo, se han ocupado copiosamente de este sector de la sociedad. Nuestro país, no es una excepción a la regla y pensadores e intelectuales tan diversos como, Hernández Arregui, Arturo Jauretche, Juan J. Sebreli, Rodolfo Puiggrós, Ismael y David Viñas, etc., nos han dejado un importante material para comprender las características de un agrupamiento social muy original y las claves para conocer la naturaleza misma, de las sociedades contemporáneas.

La protesta del 13 de septiembre último por parte de grupos de capas medias de nuestra sociedad, reaviva el debate ya clásico en nuestra literatura y en nuestras ciencias sociales. Entre tantas definiciones, nos dice Rodolfo Puiggrós en relación a la clase media, “…No presenta un solo bloque, sino varios bloques, y cada uno de ellos cambia con frecuencia su tendencia y de partido, de acuerdo a las circunstancias y a las conveniencias…”[1]

¿Qué características singulares tienen las capas medias? A pesar de las diferentes cosmovisiones que existen sobre el tema, es posible arribar a una síntesis a través de una serie de cualidades que le son comunes a todas: Es un segmento de la sociedad ambivalente, es disperso políticamente, desarrolla una moral que se corresponde, como contracara, con su temor por no caer de escalón en la estructura social. Es frecuentemente parte de la masa de maniobra de las clases dominantes, ya que constituyen el corazón de la formación de la opinión pública.

Como no es una clase en sí misma, su condición de mediación entre las clases sociales fundamentales, la hace proclive a desarrollar en su seno, cualquier acción de conspiración, engaño o simulación, catapultada por intereses políticos ajenos.

La realidad ha demostrado que la situación de tránsito típica de las capas medias, es relativa y que esta situación se ha consolidado en el tiempo por diversos factores. Entre ellos, sobresale la generalización del dominio del capital financiero sobre otras formas de estructurar el poder. Los cambios en las formas de producción, en donde el desarrollo de la tecnología y de la productividad del trabajo, requiere de menos fuerza de trabajo en la producción de bienes y más en tareas de comercialización, distribución y servicios, alimenta el surgimiento permanente de nuevas fracciones de capas medias.

A las transformaciones en las formas de producción, se le agregan nuevas formas de producir y consumir la vida cultural, lo que lleva a que la franja intermedia de la sociedad crezca más que los extremos de la pirámide social. Las capas medias se nutren tanto de la metamorfosis del proletariado, como de la descomposición de los sectores que se encuentran arriba de la pirámide social. Las capas medias se modifican tanto en épocas de auge económico, como en épocas recesivas. Sólo cambia el lugar, desde dónde se desprenden o nacen sus sectores constitutivos.

Con lo cual, dado su diversidad y centralidad en la valorización y realización de la riqueza y del poder, no puede decirse que sea una fracción de la sociedad en tránsito, sino que más bien, ha devenido en permanente.

El territorio en disputa

El control o la formación de las conciencias de sus integrantes se hacen estratégicos a la hora de implementar y legitimar cualquier proyecto de poder. Por ahí pasa gran parte de la población cuyo trabajo, incide directamente en la producción de la ciencia y de la tecnología, como también de la cultura de una sociedad.

Por ahí pasan los cuadros técnicos y profesionales que administrarán el aparato del estado en todos sus niveles, el manejo de las Universidades, la administración de la salud pública, de las FFAA y el manejo de los medios de comunicación.

¿Qué es lo nuevo si lo comparamos la protesta del 13/9, con las protestas de las clases medias en el período previo a la caída del General Perón en 1955? La caída del gobierno justicialista de entonces abre el camino a una larga tarea de reflexión y de articular o des-articular –según sea el programa, los intereses de las clases medias con los de la clase trabajadora.

En nuestra sociedad industrial de post-guerra, las clases medias adquirieron gran vitalidad más allá de su comportamiento ambivalente. Existía una gran movilidad social. Hoy día, con el reinado del Dios “dinero”, ha disminuido considerablemente la movilidad social y las capas medias se han atomizado aún más, en una suerte de castas sociales ensimismadas.

Las generaciones jóvenes tienen mayores dificultades para superar a sus padres y no solo en lo atinente a la riqueza, sino también, a las cuestiones culturales. El mayor acceso, la mayor información no garantiza el progreso como lo fuera con las generaciones posteriores a la segunda guerra mundial. La era de las finanzas destruye la idea del progreso indefinido.

Por otra parte, ya no existe un recorrido en donde la inserción laboral, la instrucción educativa, las prácticas culturales y los ingresos, vayan de la mano. Los puentes que antes unían los diferentes sectores sociales hoy están por lo menos averiados: Sistema educativo segmentado, pertenencia a clubes y prácticas culturales, uso del sistema de salud y del transporte público, etc.

Las castas urbanas y suburbanas se reproducen así mismas. No por derecho, sino, de hecho. Los derechos de admisión de los boliches se trasladan a los barrios privados, clubes, estadios de fútbol, escuelas y hospitales.

A pesar de la recuperación por parte del Estado Nacional de las políticas públicas de carácter popular, existe una tendencia de hecho, largamente cimentada para que cada capa de la sociedad, disponga de un espacio, un territorio y unos servicios propios.

La sociedad aparentemente abierta de nuestra época, deja entrever atributos de castas sociales sobre todo en lo referente al sentimiento de pertenencia. En la identificación con el otro, cada día pesa más la actitud de clase que el sentimiento comunitario

Las capas medias no están en tránsito, sino que son el corazón de estas sociedades en donde el valor del dinero prevalece, porque ya se ha hecho carne a través de la cultura. Desde las capas medias van a intentar dinamitar los avances colectivos. Es la conciencia de cada uno el territorio en disputa en estas épocas

20 de septiembre de 2012


[1] Nota: Puede leerse un interesante resumen en, Altamirano Carlos: Peronismo y Cultura de Izquierda, Cap. 5, La pequeña burguesía, una clase en el purgatorio, Siglo XXI, Bs. As., 2011

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