Sindicatos, el MODELO por venir. Por Carlos Chino Fernández

 

Los trabajadores en la Argentina se organizan gremialmente para defender sus intereses inmediatos. Pero a la luz de nuestra historia, los sindicatos son organizaciones esencialmente políticas. Pueden y deben defender los intereses económicos de los que trabajan, pero su activismo llevó antes como ahora a incidir directamente en las políticas de estado, en los planes gubernamentales y, en el destino de la Nación.

Con la llegada del entonces Cnel. Perón en los años ´40, a la Secretaría de Trabajo y Previsión de la Nación, el sindicalismo es parte constitutiva del Peronismo como columna vertebral del movimiento nacional, siendo al mismo tiempo garante y protector de la doctrina nacional justicialista.

Sindicatos y clase trabajadora

Por una serie de factores, los sindicatos se han fortalecido en los últimos años. A incidido en ello: La recuperación de la autonomía gubernamental para decidir acerca de las políticas estatales; el restablecimiento de las convenciones colectivas de trabajo entre sindicatos y empresarios; el reconocimiento de sus propias luchas sociales; la recuperación de la capacidad ociosa de las industrias, etc., etc.

El modelo sindical argentino, se encuentra fundamentado en tres o cuatro premisas. A saber, *Los sindicatos solo pueden afiliar a trabajadores en relación de dependencia

*Prima la personería gremial sobre cualquier otra instancia

*La función no es solo reivindicativa sino que se extiende a la protección de las condiciones de vida

*Alienta la constitución de sindicatos por rama o actividad, donde prime el criterio de “suficiente representatividad”, con el fin de  tener mayor poder de negociación colectiva ofreciendo una representación unificada.

Entendemos que el modelo sindical tal cual fue concebido y recreado a lo largo de medio siglo, ya no es como entonces.

El primer dato distintivo es el crecimiento de los sindicatos reconocidos por simple inscripción (alrededor de (1500), mientras que sobrepasan los 2000 los que accedieron a la personería gremial. Desde ya, los sindicatos por simple inscripción son en general pequeños, manteniéndose con personería gremial el grueso de los sindicatos con una gran mayoría de afiliados.[1]

A pesar de la preponderancia de los convenios colectivos de trabajo por rama de actividad para la fijación de los salarios y condiciones de trabajo, en los últimos años se ha permitido la creación de sindicatos por empresa (más de 500 en la actualidad) y, el crecimiento de comisiones de delegados de base que no responden a los sindicatos de mayor representatividad, como en el caso de subterráneos de Bs As[2].

En el sector privado la participación de delegados de base se da en un 12% de las empresas existentes. Y de ese total el 61% lo hace en grandes empresas…

A partir de 1988, con la ley 23 551, que incorpora los principios del Convenio Nro. 87 de la OIT, coexisten todos tipos de sindicatos: por actividad, oficio, y empresa. Contempla al sector público con una paritaria forjada a partir del Convenio 154 de la OIT. A partir de ahí, es que se percibe de forma mucho más clara, un proceso continuo y persistente de transformación del modelo sindical argentino.

El debate acerca de la libertad sindical y la discusión por los alcances de la participación interna de los trabajadores en los sindicatos, se profundiza a partir del reconocimiento de la CTA como entidad gremial de tercer grado. No obstante, el debate esencial acerca del modelo sindical se produce cuando analizamos políticamente el lugar de los sindicatos en la sociedad.

Ahora bien, a pesar de las diferencias del sector que responde a la CGT de Azopardo con el gobierno nacional, existe una coincidencia con la propuesta oficial de ampliar algunas atribuciones de las organizaciones menos representativas; léase, aquellas que solo cuentan con la simple inscripción.

En esta línea de razonamiento, el diputado Facundo Moyano con fecha 26 de julio de 2013, presenta en el Congreso un ante-proyecto para ampliar aquellas atribuciones. La propuesta consiste, en permitir que las organizaciones sindicales con simple inscripción, se encuentren facultadas para cobrar las cuotas sindicales o cualquier otro aporte. El procedimiento buscado, se completaría con la constitución en agentes de retención de los empleadores que correspondan en cada caso.

Verdad y Consecuencias

El renacer dentro del movimiento obrero de la tendencia “Sindicalista” en la actualidad, se produce en el marco de una crisis de los partidos políticos y especialmente del Partido Justicialista. La emergencia en las últimas décadas de corrientes liberales y progresistas dentro del movimiento peronista, ha erosionado la postura más tradicional. Razón por la cual, es en los sindicatos de base en donde se expresa con más claridad el legado de la doctrina justicialista.

Coincide este renacer sindicalista, con la consolidación de un sector de la clase trabajadora que se organiza sin pasar por los sindicatos. Sectores de trabajadores desocupados o sub-ocupados que han quedado referenciados en los movimientos sociales y barriales. En este ámbito es en donde la CTA, mantiene desde 1993 un formato de representación, que si bien ha encontrado su techo, ha dado respuestas exitosas a la coyuntura adversa de los años ´90.

Como hito de esta nueva época de la historia sindical argentina, se encuentra la participación de la CGT, de la CTA y de los MS, como miembros plenos del Congreso en que se funda la internacional obrera ITUC-CSI-Org[3] (Viena 1 al 3 de noviembre de 2006), en donde uno de los principales ejes es relanzar la sindicalización a nivel mundial, no solo del activo, sino de la reserva y de las formas precarias y eventuales de trabajo.

En junio de 2010, en la CGTRA, con la participación de 24 gremios afiliados, se organizo la Federación Nacional de Sindicatos de Trabajadores de la Economía Informal (FENASTEI)[4].

Esta nueva tendencia sindicalista, surge como respuesta política ante la nueva situación. Aquí y ahora, en su comportamiento prima la construcción de poder propio, más allá del Partido Justicialista. A pesar de su inscripción al peronismo, su comportamiento de clase lleva a que se tense la cuerda de la concordia con los empleadores y a interpelar de hecho las bases mismas del modelo sindical peronista.

La construcción de su poder no desplaza al peronismo como espacio histórico y propio de identificación, pero abre el juego a un conjunto de fuerzas nacionales y segmentos sociales que no forman parte de la alianza histórica que constituyo el peronismo.

Cuando esta tendencia piensa en la construcción de poder propio y, piensa en el conjunto de los problemas nacionales e internacionales, relativiza su propia función histórica de columna vertebral del movimiento, para pasar a disputar a las elites y capas de dirigentes políticos la conducción del movimiento y del período histórico.

Cuando presenta proyectos de ley con el mencionado más arriba, se acerca al gobierno y se aleja de las otras fracciones de la CGT que ni quieren hablar una palabra de ceder atribuciones a los sindicatos inscriptos, ni a los trabajadores de la economía informal. Con lo cual se producen nuevos alineamientos y agrupamientos de los trabajadores organizados.

Cuando la tendencia sindicalista se lanza a la construcción de poder según su propia visión de la realidad, cuando es dejado por el gobierno nacional casi afuera de las listas en el 2011, tensa con su comportamiento político, las mismas bases del modelo sindical.

Todo el sindicalismo peronista va a coincidir en la necesidad de sostener la representación por rama de actividad (unicidad y mayor representatividad). Pero esta tendencia empuja las fronteras del modelo de organización, al proponer una construcción política que contemple a los trabajadores eventuales y a los movimientos sociales a través de una de las fracciones de la CTA.

El cambio no tiene retorno…

26 de Septiembre de 2013

 



[1] Nota1: Según datos del Ministerio de Trabajo, existen alrededor de 3 500 000 de trabajadores comprendidos en sindicatos con personería gremial y unos 450 000 con simple inscripción.

[2] Nota2: Puede consultarse al respecto el trabajo de Basualdo Victoria y otros en, Cara o Ceca. La Industria y el Sindicalismo de Base en la Argentina, Ed. Atuel, Bs. As., 2010

[3] Nota: La central internacional nuclea a 175 393 026 miembros, con 305 org. Afiliadas de 151 países. La CGT cuenta a la fecha con 4 401 023 afiliados y la CTA 600 000

[4] Nota: Cuyo secretario general es Oscar Silva (SIVARA). Existen en la Argentina alrededor de 6 millones de trabajadores informales

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