4 de Setiembre de 2016 En Bs. As. murió mi viejo: Pío Wladimiro Figueroa

 

Hace unos minutos me avisaron de la muerte en de mi padre. Tenía 98 años y había podido estar con él, días atrás, cuando volvía de cursar el Doctorado en la Universidad de Lanús.

Mi relación con él, no fue una de las más fluidas; separado de mi madre cuando apenas tenía 1 año y mi hermana en camino, lo vi en contadas oportunidades y nunca pude saber de sus sentimientos, de sus vivencias, de su suerte… solo en las pocas oportunidades en que  conversamos de nuestras cosas.

Me ha dejado innumerable cantidad de hermanos, tanto en Argentina, como en Brasil (adonde se escondió)… creo que aún no los conozco a todos. Fue un militar de carrera y solía expresar que “en tiempos de guerra, todo agujero es trinchera”, como una forma de fundamentar su voluntad de relacionarse con el sexo opuesto.

Pero mis líneas van destinadas a brindar un reconocimiento al oficial del ejército, al Teniente Coronel retirado que fue integrante del GOU, edecán de Perón y quien tuvo la valentía de sublevar las tropas en el Sur argentino y avanzar sobre Buenos Aires en Defensa del Gobierno Constitucional de Perón. En ese tiempo, era Mayor, por lo que tuvo que revelarse a quien tenía las responsabilidades de mando sobre las tropas… lo habían trasladado desde Pontoneros, en Santo Tomé, imaginando su peligrosidad por peronista. Perón le dijo que escaparan y lo buscaron vivo o muerto. ¡Qué paradoja, también del sur vienen vientos de honestidad!  Ningún bien me corresponde y estoy seguro que no se enriqueció… todo lo contrario, su vida fue un eterno peregrinar hasta lograr el reconocimiento de su grado militar. Sé que se desafilió del partido en tiempos de Menem.

Ha sido uno de los tantos anónimos que eligió ser parte de la historia, no mero espectador… ni siquiera espectador de grandes medios, sino que tomó partido y fue artífice en un momento trascendente. Pero fue un perdedor…   a ojos vista, ningún medio, ninguna radio, ningún canal hablará de él. Nadie lo recordará, solo sus familiares. ¡También, morirse pobre, es cosa de tibios!

Yo estoy orgulloso de él, creo que tuvo la valentía de intentarlo. Como tantas veces en nuestra historia, como tantos anónimos que no serán recordados aquí y en toda América Latina. Hizo un gran esfuerzo por estar del lado de la “celeste y blanca”, como será que a una de sus hijas, que tiene mi edad, le puso Argentina.

Chau viejo, hasta la victoria siempre. Lamento no haber podido compartir más tiempo contigo, lamento no haber sido capaz de poner a la Universidad de Lanús –que quería hacerte una entrevista- en contacto contigo, tal vez éste podría haber sido mi homenaje. Vayan pues mis palabras de agradecimiento a un argentino comprometido con su historia.

Mariano Figueroa

Representante de la comunidad

Hospital Iturraspe (Santa Fe-Argentina)

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