ARTURO SAMPAY.Por Alberto González Arzac

En “La crisis del Estado de Derecho liberal burgués” Sampay propicia que la persona no sea absorbida por los entes estatales o corporativos a contrario sensu de las tendencias europeas en el marco del fascismo en general. El disertante señala que los movimientos nacionales europeos provenientes del socialismo se fueron apartando de tal corriente pero siempre procuraron el fortalecimiento del Estado más que la persona. Perón leyó esta obra y fué influido en su concepción justicialista.

En “La filosofía del iluminismo en la Constitución Argentina de 1853” ya advierte que el liberalismo ha ido modificando sus lineamientos originarios y, en tal sentido, introduce el sufragio universal, leyes sociales, instituciones económicas (vgr. Juntas de Carnes y de Granos, C.A.P., etc.).

Perón y Sampay se conocieron en el departamento de la calle Posadas donde vivía con Evita generando un mutuo aprecio y reconocimiento. En esta ocasión el Dr. González Arzac recordó la frase de Gilbert K. Chesterton quien decía que “…cuando viene la revolución los últimos en “desaprender” son los intelectuales…”.

Con el advenimiento de la Revolución del 4 de junio y el ascenso de Perón a la Presidencia, Arturo J. Sampay es designado Fiscal de Estado de la Provincia de Buenos Aires donde a partir de 1946 promueve las demandas contra los grupos Bemberg y CADE generándose el odio de toda la oligarquía y mala palabra para el resto de su vida.

Luego interviene en la provincialización total del Banco de la Provincia de Buenos Aires al igual que como redactor del proyecto de modificación a la Constitución Nacional, electo constituyente por la Provincia de Buenos Aires, disertante en la Convención y participante en diversas comisiones.

El conferencista expresó que lo que se pretendía con la reforma constitucional era convertir esa democracia de círculo en una democracia de masas y para ello estableció la elección directa de presidente y vice como así también de senadores y diputados, a fin de evitar el contubernio habido en los colegios electorales o en las legislaturas provinciales (pues esas elegían los senadores nacionales).

Dicho en otras palabras, se eliminaron los “intermediarios partidocráticos”.

Esto implicó la superación de los “colegios electorales” y se eliminó la “no-reelección” (la cual frustró oportunamente un segundo mandato a Hipólito Yrigoyen).

Pero, amén de ello la reforma constitucional implicó una serie de reformas en diversas áreas:

– Económica: implantando como principio el de la justicia social y la función social de la propiedad (en lo que hace al trabajo, campo, empresas, Estado)

– Social: con la instauración de los derechos del trabajador, ancianidad, familia, mujer, etc. superando la concepción individualista del liberalismo, el cual había consagrado al individuo desgajado de las sociedades a las cuales pertenece naturalmente (familia, sindicato, localidad, etc.) relegándolo como persona.

– Cultural: imponiendo las 3 banderas del justicialismo como lo fueron la soberanía política, la independencia económica y la justicia social y la difusión de la cultura nacional (entendido como lo propiamente americano y no importado sin transvasamiento alguno).

Recordemos la creación de la marcha “Aurora” sobre la música de una ópera del maestro H. Panizza y que con letra de H. C. Quesada y L. Illica fue cantada en todos los colegios del país al izarse y arriarse la bandera nacional.

– Art. 40 de la Constitución Nacional: el mismo consagró los derechos del Estado y la comunidad nacional a usufructuar los recursos naturales cuestión que afectó profundamente los intereses foráneos no sólo actuales sino futuros y que concitara tanta polémica, no obstante lo cual el presidente del bloque radical opositor Moisés Lebensohn apoyó la redacción.

Entonces y luego se polemizó respecto a si este artículo generó controversias entre Perón y Mercante-Sampay lo que el disertante estimó que no. Sabe que Perón recibió reclamaciones de embajadores de las potencias extranjeras y que el presidente lo comunicó personalmente a ambos pero sin que se generara conflicto alguno.

El bloque opositor radical con su vocero Moisés Lebensohn y el único conservador se retiraron de la Convención cuando se discutió el punto de la“no reelección” del presidente, no obstante lo cual los diputados y senadores opositores juraron por el texto de la Constitución Nacional reformada en las respectivas Cámaras encontrándose entre ellos Ricardo Balbín, Arturo Frondizi, etc.

Dicha Constitución fue derogada por un bando militar suscripto en 1956 por parte de Pedro E. Aramburu e Isaac Rojas y sus ministros, lo que implicó la instauración del “Estatuto del Coloniaje” máxime cuando pocos días después dichas autoridades adhirieron al Fondo Monetario Internacional, verdadera carta de la República Argentina a partir de entonces. Paralelamente se dictaba el decreto 4161/56 por el cual se reprimía duramente a los peronistas en su libertad, en sus derechos cívicos y su patrimonio con prisión, pérdida de derechos políticos y civiles e incautación de bienes.

Hacia 1952 Sampay llevó a cabo un viaje a Europa haciendo conocer el nuevo texto constitucional el cual hizo llegar a universidades, foros, gobiernos y, entre otros políticos, a Amintore Fanfani en Italia y a Charles de Gaulle en Francia.

Por entonces, en la provincia de Buenos Aires se llevó a cabo una puja por parte del mayor Carlos Aloé para ocupar la gobernación y consagrado este, comenzó una persecución de quienes acompañaron a Mercante en su gestión lo que implicó a Jauretche y a Sampay, entre otros.

Por recomendación del Cardenal y Arzobispo Primado de Buenos Aires Cardenal Santiago Luis Copello, Sampay fue llevado a un convento y con la documentación (vieja cédula de identidad de la Policía Federal) de un sacerdote fallecido trasladado al exterior radicándose en Paraguay y luego en Bolivia y, finalmente, en Uruguay hacia 1958 en coincidencia con las elecciones que ganó su amigo Luis Alberto de Herrera en la República Oriental del Uruguay, luego de más de 50 años que no gobernaba el Partido Blanco.

No olvidemos, que Sampay había conocido en Buenos Aires a los exiliados Víctor Paz Estensoro (Bolivia), José María Velasco Ibarra (Ecuador) y Luis Alberto de Herrera (Uruguay), fundamentalmente a partir de las mesas del“Café Tortoni” presididas por Alberto Contreras, quienes luego asumirían las presidencias de sus respectivas naciones.

Cuando asumió Frondizi como presidente de la Nación el 1º de mayo de 1958 en función del pacto Perón-Frondizi donde intervino Rogelio Frigerio y Enrique Oliva en el mecanografiado del mismo, se permitió el regreso de los exiliados en el exterior. Entre ellos se contó a Arturo J. Sampay.

Pero a Sampay no le fueron reconocidas sus cátedras ni cargos, e incluso Frondizi sólo lo recibió en secreto, máxime cuando el ideario de aquel estaba en contra de la política de privatización del subsuelo nacional, en contra de lo proclamado durante toda su campaña al frente de la Unión Cívica Radical Intransigente y lo prometido largamente.

Tanto es así que el Colegio de Abogados de la Plata no le permitió participar de una conferencia o mesa redonda a pesar de la invitación cursada por uno de sus directivos, dedicándose a vivir de los asesoramientos jurídicos, en especial de una empresa uruguaya.

Sampay “vivía un exilio interior en su propia patria” como a tantos le aconteció luego de la caída del General Perón y su gobierno en 1955.

A partir de 1960 llevó a cabo viajes a Montevideo y Santiago de Chile para asesorar en materia de derecho constitucional en razón de los procesos de dictado de nuevas cartas fundamentales en los países hermanos. En Chile fue recibido tanto por Frei como por Allende en 1967 y 1971 respectivamente, especialmente en lo que hace a la inteligencia del art.40 de la Constitución justicialista.

En el orden internacional cuando de Gaulle asumió el poder en Francia y decidió reformar su sistema constitucional llamó a sus asesores y les hizo entrega de la Constitución justicialista que oportunamente le regalara Sampay, diciéndoles que la tuvieran en cuenta a los efectos de pergeñar un sistema presidencialista.

También se advirtió su influencia en la reforma constitucional prohijada por Chávez en Venezuela hacia 1999 como en la ley de hidrocarburos del año2006 por parte de Evo Morales, por obra de Andrés Solís Rada su ministro de Energía hasta su renuncia por discrepancias con el presidente boliviano.

Durante muchos años la obra de Arturo J. Sampay mereció el respeto y consideración en el exterior, estudiándose en universidades europeas, latinoamericanas, etc. pero recién ahora ha comenzado a ser tenida en cuenta en el ámbito universitario argentino.
El jurista Sampay falleció el 14 de febrero de 1977 en la ciudad de Buenos Aires.

Fuente:

GONZALEZ ARZAC, Alberto, Conferencia pronunciada por en la sede del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas el jueves 5 de julio de 2007.

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