LA ARGENTINA, ¿PROCESO HISTÓRICO O NACIÓN INVENTADA? Por Darío Oscar Garcia Perez

(Controversias a la hora de escribir la historia)

LA ARGENTINA, ¿PROCESO HISTÓRICO O NACIÓN INVENTADA?

Por Darío Oscar García Pérez*

En el presente trabajo el autor del artículo analiza el debate originado entre Nicolas Shumway y Octavio Hornos Paz respecto al origen de la Argentina, donde ambos expositores polemizan acerca de la figura de Bartolomé Mitre. García Pérez confronta ambas hipótesis examinando los pilares en los cuales cada una de ellas se apoya, como así también cita la opinión de otros autores que poseen autoridad en la materia, a manera de matiz en la cuestión central, finalizando con una reflexión personal.

Distintos historiadores, pensadores, escritores e intelectuales han cuestionado respecto al origen de las naciones y a la parcialidad a la que pudiera estar sujeta la historia al momento de ser escrita. Tal es el caso del fuerte cruce de críticas entre Nícolas Shumway[1] y Octavio Hornos Paz[2] en referencia a la aparición del libro -del primero de ellos- “The Invention of Argentina” donde Shumway plantea en su tesis, que Bartolomé Mitre[3] ha volcado su visión personal al momento de escribir la historia argentina en función de un objetivo: Construir la nación favoreciendo una política elitista.

A tal efecto, Shumway argumenta que “Las naciones modernas son una complejísima ecuación en la que figuran miles de factores, algunos ideológicos, otros étnicos, otros económicos, y muchos otros por identificarse”. Agrega demás que dentro de la ecuación descripta están los mitos nacionales o lo que él mas específicamente llama “ficciones orientadoras”, siendo las mismas peligrosas ya que podrían generar ideas útiles y necesarias para determinados fines, o por el contrario, representar ideas que están ligadas a los más altos anhelos del espíritu humano; como por ejemplo la idea de “pueblo”[4] donde cada individuo comparte el deber del bien común; haciendo referencia al historiador Edmund S. Morgan[5], para quien también la idea de pueblo representa una ficción orientadora de invención relativamente reciente. Más aún, Shumway ataca a Hornos Paz calificándolo de desconocedor del tema y de autores como Edmundo O´Gorman[6]; Gary Wills[7]; Edmund Morgan[8] y, más lejano en el tiempo, del autor Ernest Renan[9] quien afirma que “las naciones son entes creados y no naturales” sosteniendo además que “el olvido… es un factor crucial en la creación de una nación” y que “el progreso de los estudios históricos constituye un peligro para la nacionalidad” porque subvierte los mitos nacionales. Shumway califica a Hornos Paz como incapaz de poder discernir entre pasado (caos desordenado de datos, documentos, anécdotas, pareceres y pasiones) e historia (la cual se encarga de ordenar esos datos), y que no surge de la realidad sino de una creación del historiador influida por valores personales y de su momento histórico a través de la narración de los hechos. Todavía más, Shumway continúa criticando a Hornos Paz en el hecho de confundir realidad y documentación como una sola cosa; dándole a entender que a pesar de apoyarse en documentos, nadie puede impedir plasmar una visión personal como en el caso de Mitre y Sarmiento (respecto a su disyuntiva entre civilización y barbarie). Asimismo, apoya su tesis en la opinión de próceres argentinos contemporáneos, como los anteriormente mencionados, para finalizar aseverando que en definitiva Hornos Paz en su afán de proteger a Bartolomé Mitre, termina diluyendo su figura.

En contraposición a Shumway, Octavio Hornos Paz niega que las naciones puedan ser inventadas como cualquier artefacto, catalogando de insensata a la doctrina historiográfica que así lo plantee. Sostiene que “La Argentina resultó de un proceso histórico colectivo en cuyo transcurso chocaron -y muchas veces con armas en la mano- concepciones políticas diferentes acerca de las instituciones que habría que implantar, pero esas posiciones -basadas sobre sentimientos e intereses encontrados- fueron ideológicas y doctrinarias, pero no pusieron en discusión la existencia de la Nación misma”. Hornos Paz, apoya su hipótesis poniendo como ejemplo los derechos y garantías logrados en la Constitución Nacional de 1853-1860, el acceso a la nacionalidad de los extranjeros impulsado por Mitre y el impulso de la escuela laica, gratuita y obligatoria llevada a cabo por Sarmiento; ambos liberales. Incluso acusa a Shumway de cometer tal vez errores anacrónicos en el análisis de su tesis, al postular, que quizás ni Lenin, ni la diplomacia de la Yugoslavia de la primera posguerra hayan sido conscientes de que inventaban la nacionalidad soviética; de que inventaban a los serbios, de que inventaban a los croatas y a los montenegrinos respectivamente. Por el contrario, Hornos Paz le critica además, el no tener en cuenta a Rómulo D. Carbia.[10], quién elogia los trabajos de Bartolomé Mitre y finaliza poniendo de manifiesto la parcialidad de Shumway.

Ahora bien, alejándonos de la polémica entre Hornos Paz y Shumway, encontramos que otros autores también han analizado el tema en cuestión, dándonos elementos para poder apoyar, o nó, los argumentos planteados por los dos autores anteriores.

Tal es el caso Eric Hobsbawn[11] quien sostiene que los países más atrasados a lo largo de los siglos XIX y XX han tratado de copiar los modelos de los países más avanzados. Agrega además, que de la historia se nutren las ideologías nacionalistas, étnicas y fundamentalistas; siendo pasible de que sea inventada con fines determinados. Aporta como hecho fundamental que los historiadores juegan el rol de actores políticos y en algunos casos son afectados en el sentido de no poder diferenciar realidad de ficción. En síntesis sostiene que la ideología hace, a veces, un mal uso de la historia y aconseja a los historiadores mantenerse al margen de las pasiones políticas y de identidad.

Otro análisis a tener en cuenta es el del Roger Chartier[12] quien hace referencia a que los historiadores, recientemente han tomado conciencia de que su discurso se basa siempre en la narración. Por lo tanto hace hincapié en la organización y el control de la misma para brindar la mayor imparcialidad en el conocimiento, como así también tratar de detectar desviaciones y falsedades que conduzcan a producir objetos determinados. Asevera, en última instancia que la historia debe ser una práctica científica generadora de conocimientos y que los historiadores deben recuperar y mantener esa función.

Es también interesante el análisis realizado por Mario Vargas Llosa[13] quien se apoya en Popper[14] -el cual critica a los historicistas[15]– al afirmar que “La historia no tiene orden, lógica, sentido y mucho menos una dirección racional que los sociólogos, economistas o ideólogos puedan detectar por anticipado, científicamente”; cuya concepción de la historia escrita es que ella es parcial y arbitraria, dado que refleja solo un ínfima parte del universo social, siendo imposible poder predecir el futuro. Vargas Llosa argumenta que la concepción de historia escrita de Popper se asemeja en extremo a su concepción  de la novela, la cual debe persuadir e imponerse a la conciencia del lector. Es más, hace referencia a que las grandes convulsiones históricas han sido precedidas por la  novelística como herramienta para paliar el propio miedo del hombre a reconocer que su destino es construido por su propia libertad.

Volviendo al interrogante inicial respecto de si la Argentina se ha originado por medio de un proceso histórico, tal vez inherente a toda sociedad, o si ha sido producto de una invención deliberada, podríamos hacer la siguiente conclusión respecto a las posiciones de ambos autores:

Más allá de las hipótesis sostenidas por cada uno de ellos, de sus respectivos argumentos de sustentación, de sus referentes de autoridad, como así también de otras autoridades que han abordado el tema; se puede encontrar  cierto punto en común entre uno y otro. Nicolas Shumway y Octavio Hornos Paz, a través de su confrontación y de sus enconadas críticas convergen en que la figura de Bartolomé Mitre -sin entrar ahora en juicio de la metodología por él utilizada, la cual ha sido cuestionada por autores de la corriente del Revisionismo Histórico Argentino[16]– constituye el punto de partida de la historia escrita argentina.

Nícolas Shumway y Octavio Hornos Paz, también confluyen en que directa o indirectamente, consciente o inconscientemente a cada autor le es muy difícil arribar al punto de equilibrio entre objetividad e ideología.

Como reflexión final podemos concluir en que: Ya sean ficciones orientadoras, ideologías, apreciaciones personales, construcción de objetos, mitos nacionales, proceso histórico colectivo, mal uso de la historia o práctica científica generadora de conocimientos, novelística, o miedo a la libertad y al destino; son todas éstas herramientas que el lector debe de valorar analítica y equilibradamente a fin de poder responderse el interrogante inicialmente planteado y poder comprender el origen de su propia conciencia identitaria[17]. Más allá de los muy respetados análisis foráneos, el lector debe también revalorar y redescubrir a autores locales (populares y académicos); que han vivido, escrito, historiado, analizado y pensado nuestro ser nacional, y a los actuales que aún continúan haciéndolo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

. Shumway N. “Hacia el verdadero Mitre (Las ficciones de la historia)” Primer Plano, 8 de

Diciembre de 1991.

. Vargas Llosa M. “Historia y Novela” en El País, Madrid, 1 de Abril de 1990.

. Chartier R. “Narración y Verdad” en El País, suplemento especial Temas de Nuestra época,

Madrid, 20 de Febrero de 1993.

. Hobsbawn E. “Dentro y fuera de la historia” en Sobre la historia. Barcelona Crítica, 1998.

. Hornos Paz O. “¿Puede inventarse una nación?” para La Nación, Buenos Aires, 1992.

_________________________________________________________________________* Darío Oscar García Pérez (1965) es escritor, investigador acreditado en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, autor de “Vivir el Pre Bicentenario”. Ha realizado investigaciones en el Archivo General de la Nación, es Miembro de la Junta de estudios Históricos del barrio de Caballito y actualmente se desempeña como Coordinador Administrativo del “Taller Para el Pensamiento Nacional” que se dicta en el Instituto Superior Octubre del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH). Ha publicado notas y artículos en las Revistas “De Boca en Boca” y “Voces del Caballito”. También en las páginas webs: www.losocial.com.ar y www.momeolvides.org.ar. Ha realizado Seminarios de Revisionismo Histórico con Mario “Pacho” O´Donnell en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) y en el Centro de Extensión Universitaria “Paco Urondo” de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). También ha participado en Seminarios de Historia en la Junta Central de Historia de la Ciudad de Buenos Aires (JCHBA). Actualmente se encuentra trabajando en otros proyectos culturales y de investigación.


[1] Shumway N, profesor titular de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Yale.

[2] Hornos Paz O, periodista y ex secretario general del diario “La Nación” de Argentina. (1918-2004).

[3] Mitre B, militar, político e historiador argentino. Fue presidente de la nación argentina, participó de la guerra de la triple alianza de Argentina, Brasil y Uruguay, contra el Paraguay; y entre varias facetas fundó el diario “La Nación” de Argentina. (1821-1906).

[4] Respecto al significado de la palabra pueblo, se han elaborado un sinnúmero de ensayos según diferentes autores que sería extensísimo de abordar en el presente artículo. La real academia española le otorga el significado de ciudad o villa; población de menor categoría; conjunto de personas de un lugar, región o país; gente común y humilde de una población; o país con gobierno independiente, entre sus distintas acepciones.

[5] Morgan E, historiador estadounidense (1916) autor de “Inventing People”

[6] O´Gorman E, historiador mejicano (1906-1955) autor de “The Invention of America”

[7] Wills G, historiador estadounidense (1934) autor de “Inventing America”

[8] Op.Cit.

[9] Renan E, escritor, filólogo, filósofo e historiador francés (1823-1892) conferencia “Qu´est-ce qu une nation?”, La Sorbonne, 11 de marzo de 1882.

[10] Carbia R. D, Historiador argentino (1885-1944) autor de “Historia Crítica de la historiografía Argentina”

[11] Hobsbauwn E, Historiador inglés (1914), en “Sobre la historia”. Barcelona, Crítica, 1998. Su último trabajo, “Como cambiar el mundo”, donde revitaliza las ideas de  Karl Marx, será publicado en 2011.

[12] Chartier R, historiador francés (1945) en publicación de “El País”, Suplemento Especial Temas de Nuestra Época, Madrid, 20 de febrero de 1993.

[13] Vargas Llosa M, escritor Peruano, novelista y ensayista contemporáneo (1936). Doctor en Filosofía y Letras, colaborador en el diario “El País” de España. También de la revista cultural “Letras libres” de Méjico. En 2010 le fue otorgado el Premio Nóbel de Literatura.

[14] Popper K. R, filósofo y sociólogo británico de orígen austríaco (1902-1994). A través de sus trabajos brindó grandes aportes a la epistemología.

[15] Historicismo: Corriente de pensamiento que sostiene -según Popper (op.cit.)-que la historia está basada en una teoría o ley preexistente elaborada por dios, la naturaleza, la razón, la lucha de clases o por mecanismos socioeconómicos que los individuos no podrían alterar.

[16] Revisionismo Histórico: Corriente historiográfica encargada de estudiar y reinterpretar la historia, que en Argentina comienza a desarrollarse durante el último cuarto del siglo XIX con Adolfo Saldías, quien surge desde el propio seno del Mitrismo. Saldías, a través de una honesta investigación, se encuentra con documentos que estaban ocultos y olvidados en forma deliberada, lo que lo lleva a escribir “Historia de la Confederación Argentina”; libro que le generaría el ostracismo durante su época, llevado adelante por el Mitrismo. A partir de Adolfo Saldías comienzan a surgir otros autores adeptos a esta corriente historiográfica. Durante el segundo cuarto del siglo XX, esta corriente toma firmeza y proliferan nuevos e importantes autores revisionistas como Carlos Ibarguren, Dardo Corvalan Mendilahazu,  Ricardo Caballero, Rómulo Carbia y otros.  En el tercer cuarto del siglo XX se crea el “Instituto de Investigaciones Federalistas” y posteriormente el “Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas”; usina de importantes historiadores revisionistas  como los hermanos Irazusta, José Luis Busaniche, Manuel Galvez, Ernesto Palacio, Font Ezcurra, José María Rosa, Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortíz. Ya en el último cuarto del siglo XX podemos encontrarnos con historiadores revisionistas de la talla de Hernandez Arregui, León Pomer, Rodolfo Puiggrós, Manuel Hugarte, Abelardo Ramos, Roberto Marfany, Ortega Peña, Pablo Hernández, Jorge Sulé Tonelli, Ernesto Goldar y Mario “Pacho” O´Donnell. Actualmente, en el inicio de primer década del siglo XXI, el Revisionoismo Histórico es continuado por Mario “Pacho” O´Donnell, Francisco Pestanha, Muñoz Azpiri (h), Pablo Vázquez, Daniel Brion, Luis Launay, Enrique Manson, Osvaldo Vergara Bertiche, Horacio Castagnino, Oscar Denovi, Hugo Chumbita, Alberto González Arzác, Roberto Surra, Norberto Galasso y al menos una decena de nuevos historiadores y escritores revisionistas.

[17] Gracía Pérez, Darío O, en: ¿Qué cosas nos identifican como pueblo?“, escrito perteneciente al libro “Vivir el Pre Bicentenario (historia, ensayos y reflexiones radiales)”, pp 73-76. Ediciones Fabro, 2° Edición ampliada. Buenos Aires, Diciembre de 2010.


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