EMISIÓN PROGRAMA V, 01/09/07 LA INCERTIDUMBRE

Por Oscar García Pérez

A través de su historia, el pueblo argentino ha pasado por un sinnúmero e interminables situaciones de incertidumbre política, económica y social que nos han hecho tomar rumbos tan insólitos y variados a través del tiempo.

Remitiéndonos a los orígenes allá por 1806 cuando aún todavía formábamos parte del virreinato español del Río de la Plata, luego de producirse la primer invasión inglesa los habitantes de Buenos Aires -y sin saber de que manera terminarían los hechos- resuelven reconquistar la ciudad de las garras invasoras.

En los meses siguientes, comienzan a formar lo que podía llegar a ser apenas el esbozo de un ejército, pero que simplemente reportaba característica de milicia. De hecho, una vez reconquistada la ciudad y organizado el traslado de los prisioneros hacia el interior del virreinato, a medida que estos iban pasando de pueblo en pueblo, los habitantes les solicitaban certificados de buen trato, ya que; debido a la gran incertidumbre respecto a cuanto tiempo podría resistir Buenos Aires sin que los ingleses volvieran a tomarla; la gente estaba temerosa de las posibles represalias que pudieran tomar.

Ya un año más adelante -en 1807-, y con la certeza de que nuevamente los ingleses volverían a intentar invadir, los pobladores de la mítica ciudad se aprestaban a defenderla quedando inmersos en la incertidumbre de si tendrían éxito o no, pero a la vez con el gran anhelo de poder mejorar su situación económica, política y social subyugada por los intereses españoles e ingleses, indistintamente.

En 1808 el partido criollo de Buenos Aires, ya con la resolución de querer mejorar la situación de estas tierras, inician secretamente tratativas para apoyar lo que hubiese sido la tercer invasión inglesa a Buenos Aires; con el fin de obtener la independencia de España; acordando reducir los impuestos aduaneros, pero obviamente con la promesa de comerciar con los nuevos liberadores, dado que los últimos cambios políticos en Inglaterra ahora sí lo posibilitaba –situación muy diferente a la de la primer invasión-.

En el transcurso del mismo año, Inglaterra decide no realizar dicha empresa ya que se tiene que aliar a España para poder frenar el avance de Napoleón en Europa; quedando nuevamente Buenos Aires; una vez mas, inmersa en el mar de la incertidumbre política y comercial. Partiendo de la acefalía reinante en España y con la dicotomía de no saber exactamente a que autoridad reconocer y obedecer –española o francesa-, se genera el campo propicio para tratar de llevar adelante los planes ya circulantes de emancipación.

A partir de Mayo de 1810, los criollos de Buenos Aires emprenden el largo y sinuoso camino de separación de la colonia española y/o francesa, con la gran incertidumbre de saber si podrían lograrlo, organizando un nuevo gobierno luego de arduas deliberaciones llevadas a cabo durante una semana en el cabildo abierto.

Desde ese momento, comienzan las campañas militares para expulsar del territorio a los realistas; materializadas por José de San Martín, Manuel Belgrano y Miguel de Guemes; transitando siempre por el camino de la incertidumbre.

En 1816 se produce el Congreso en la vieja ciudad de Tucumán para formalizar la independencia del territorio, a la vez que se le da curso al mítico e incierto cruce de los andes, para llevar a cabo el plan continental ideado por San Martín.

Luchas internas comienzan a gestarse en la política de nuestro territorio, a la vez que se genera otro frente de batalla en la región de la banda oriental con Portugal, al mismo tiempo se iban produciendo una sucesión de inciertos cambios de gobiernos.

Hacia 1835 el país se encuentra dividido en unitarios y federales, continuando la incertidumbre a causa de las luchas intestinas, debatiéndonos en la opción de la civilización o la barbarie.

A partir de 1853 se vislumbra apenas un esbozo de organización, pero luego, los habitantes de nuestro suelo se ven invadidos por la incertidumbre de la guerra del Paraguay, mucho mas larga y sangrienta de lo esperado.

El último cuarto del siglo XIX nos encuentra en una etapa de unificación nacional y acomodamiento, liderada por aquella generación del 80´; produciéndose la primer gran oleada de inmigrantes para tratar de aumentar y mejorar la población del país. La patria ya se había extendido territorialmente y en nuestro horizonte comenzaba a asomar un futuro prometedor.

Estamos ahora en un nuevo e incierto siglo. Somos pujantes, prometedores de un gran porvenir, somos el granero del mundo, mientras el resto de de la humanidad se debatía en la incertidumbre de la gran guerra.

Pero la euforia no nos duraría mucho. A partir de la segunda década del siglo XX comienza a gestarse nuevamente la anarquía y el resquebrajamiento de nuestra economía. En 1930 entramos en la incertidumbre de una nueva era política, la era de los golpes de estado. La economía del mundo se cae y la nuestra conjuntamente con ella.

Allá por de 1935 aparece un puñado de hombres se atreven a denunciar el coloniaje encubierto, la corrupción y la “intelligenzia” en manos de cipayos locales. Estos hombres denunciantes tratan de forjar y propugnan por un cambio social y nacional necesario, abriendo el camino de pensamientos e ideas para algo que ellos tanto anhelaban; pero que no sabían quien, quienes ni como lo harían; mientras el mundo se debatía una vez mas en la incertidumbre de la fatídica segunda guerra.

Un gran hongo radiactivo y pernicioso pone fin a los regímenes totalitarios y divide al mundo en dos polos hegemónicos de la política internacional.

En nuestro país, en 1945 se origina el movimiento que le daría forma a los pensamientos forjados por esos hombres de 1935, encabezados por un binomio líder y pionero en la estrategia política, social y soberana. Amados por la muchedumbre de ciudadanos marginados económica y socialmente, y a la vez odiados por el estrecho sector dominante. Se comienza a obtener logros en derechos sociales, en justicia social, se nacionalizan los ferrocarriles, se le da empuje a las industrias mas variadas de nuestra nación y hasta se desarrolla la industria militar, a la vez que la mujer pasa a tomar un rol decisivo en nuestra política y en nuestra sociedad, conjuntamente con un corto respiro y alivio económico para nuestros ciudadanos, que durante tantos años venían esperando.

En 1955 nuevamente nos vemos sorprendidos por la incertidumbre provocada por un nuevo golpe, a la vez que observamos como nuestra histórica plaza estalla en pedazos derramando otra vez sangre argentina. El pueblo argentino ve alejarse forzosamente el segundo componente del binomio líder, cuando aún todavía no se había recuperado de la pérdida del primero.

Durante los próximos quince años nuestra política se ve inmersa, nuevamente en una incierta sucesión de golpes, cambios de gobiernos y persecución ideológica.

A partir de 1970 el terreno político se va preparando para repatriar al viejo líder, aunque sus seguidores estaban ahora fragmentados. Tras la muerte del anciano conductor, la argentina cae en una profunda crisis política, económica e institucional desencadenando el golpe de estado de 1976, tan nocivo y devastador para nuestra tan querida y amada patria.

Desde 1976, nuestra sociedad se ve perseguida política e ideológicamente, se disuelve el congreso, comienza el terrorismo de estado, se secuestra, se tortura, se mata, en síntesis: se violan y se enajenan cada uno de los derechos humanos, civiles y sociales. Durante esos sombríos años se pulveriza nuestra economía, nuestra industria, se incrementa nuestra deuda externa, a la vez que cantidades de argentinos continúan desapareciendo.

En 1978 nos vemos envueltos y distraídos por la efímera algarabía del evento deportivo que apasionaba a muchos, pero que solo pocos tenían la capacidad de ver más allá de esa cubierta, a la vez que cantidades de argentinos continúan exiliándose.

Al finalizar ese año, otra vez nos vemos envueltos en la incertidumbre de una posible guerra que estuvo a punto de estallar con el país vecino. Durante los cuatro años siguientes, continuaban sucediéndose los trinomios de gobiernos militares a la vez que nuestro pueblo continuaba deteriorándose.

Toda nuestra región de central y sur de América se encontraba bajo los regímenes políticos y económicos impulsados desde el norte del continente. Éramos instrumentos y parte de la fría guerra e intereses de otros.

En 1982 otra vez nos vemos envueltos y distraídos, esta vez sí, en una nueva guerra de las tantas que tuvimos a los largo de nuestra historia; pero ahora, para asegurarse de apoyo del pueblo, además, jugaron con nuestros sentimientos ya que se trataba de una causa justa que todo argentino esperaba desde un siglo y medio atrás. El pueblo argentino obviamente apoyó esa empresa, pero a la vez no dejaba de protestar y reclamar por sus derechos, tan indignamente enajenados. Hasta los más pobres países americanos hermanos nos han apoyado en la lucha. Con el fin de la guerra, se comienza a vislumbrar el fin de la fatídica dictadura, que tanto hostigó a la sociedad argentina.

En 1983 la ciudadanía argentina recupera su tan preciada democracia. Pero no todo es en lecho de rosas, ya que en los años 90´ se venden; solo por monedas las empresas nacionales, llegando en el mejor de los casos, solo las migajas de lo que en realidad le debería ser devuelto a la sociedad argentina para invertir en educación, en salud y en industria.

El siglo XXI nos recibió acorralados por el desplome de la economía ficticia en la cual estábamos inmersos, además de globalizarnos dentro de la realidad mundial actual, dividida en bloques de países emergentes y desarrollados, a la vez que nos encuentra transitando por una nueva e incierta etapa de la humanidad, donde no solo el hombre; sino hasta el clima y las formas de guerra ya han cambiado.

Ante la incertidumbre del nuevo siglo, me pregunto:

¿Por qué el hombre y las sociedades deben vivir en esa constante incertidumbre?

¿Qué cosas nos dan y nos generan incertidumbre?

Buenos Aires, Septiembre 1º de 2007.
o.garciaperez_historia@yahoo.com.ar

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